Hola a todos/as. Comienzo hoy a describir, a modo de diario, mis vivencias y las del grupo del que formo parte durante nuestra estancia en Hangzhou. Ya comienzo con retraso pero intentaré ponerme al día lo antes posible. Espero que os resulte de interés y admito comentarios, sean destructivos o constructivos, a lo que aquí podáis ir leyendo en las próximas fechas. Allá vamos:
Lunes, 4 de septiembre de 2006.
El día comienza pronto. A las 8.30 estamos citados en el lobby de la residencia con el Profesor Wang para que nos dé unas pinceladas generales de lo que será el desarrollo del programa durante nuestra estancia en la Universidad de Zhejiang. Previo desayuno chino en el comedor de la residencia, breve reunión en un pequeño aula con el citado Profesor Wang, cuyo inglés resulta casi indescifrable y en la que soy unánimemente designado Delegado-Representante-Monitor del grupo de españoles. Cuanto cargo en un solo día!!
Comemos a las 12 al más puro estilo chino, previa amable invitación del Sr. Wang. Mesa redonda, abundancia de platos, ceremonial ya conocido y gran frecuencia de "kampeis". El Sr. Wang traga los vasos de cerveza como si cada una de ellas pudiera ser la última, la apertura de su boca es asombrosa y el giro de cuello cuando se dispone a engullir el líquido llama mi atención desde el primer momento. Observo que los otros dos profesores chinos presentes en la comida no siguen ni de lejos semejante ritual, beben con moderación.
Tras breve partida de "pocha" salimos hacia un mercado de ropa siguiendo las indicaciones de Mr. Wang. Hago el trayecto en taxi con Víctor y llegados al lugar no tenemos ni pista del resto de compañeros que se habían dirigido al mismo sitio en diferentes taxis. Nos quedamos "aislados" del grupo.
El lugar resulta un auténtico "bluff", la ropa es de diseño y colorido "sólo para chinos". En nuestra salida a la calle nos asalta un promotor de negocios de calzado deportivo de marca mostrando fotocopia en color plastificada con múltiples modelos de Nike, Puma, Adidas,… y decidimos seguirle por las callejuelas infames por las que nos conduce. Dentro de la "boutique" percibimos que la calidad de la mayoría de las falsificaciones deja bastante que desear (playeros, bolsos, camisetas). Me llaman no obstante la atención unos Puma verdes y blancos, como para jugar al tenis, y decido preguntar su precio. Me piden 246 yuanes y empezamos el juego de la calculadora. Tras breve y poco intenso regateo me los "colocan" por 50 yuanes, 5 euros al cambio. Creo que he pagado demasiado por ellos pero no tenía el ánimo para estar regateando más. Ya ocupan un sitio en mi armario. Víctor y yo damos un breve paseo por el centro de la ciudad sin dirección específica y regresamos al campus en taxi pasando por las proximidades del Lago del Oeste que por primera vez descubrimos, aunque ya de noche.
Cenamos en una pequeña pizzería del Campus donde no está mal la comida. Llueve ligeramente y la temperatura ha bajado ligeramente respecto a la de los dos primeros días aquí. La humedad sigue siendo horrible. Personalmente, no logro cruzar palabra en chino con chino/a alguno/a. Mañana martes, diana a las 7.30.
Martes, 5 de septiembre de 2006.
Nuestra jornada comienza hoy a las 8.20. Nos recoge un mini-bus a la entrada de la residencia (el mismo que nos traslado desden el aeropuerto de Shanghai hasta la Universidad de Zhejiang) donde conocemos a la guía hispano-parlante que nos va a acompañar durante la jornada de turismo. El día ha amanecido más fresco que los anteriores y cae una ligera lluvia. Nos dirigimos en primer lugar al Lago Oeste para dar un paseo en embarcación de motor de un extremo a otro del mismo. Durante el "viajecito" la gran atracción somos precisamente nosotros (especialmente Antonio y Pedro) para un grupo de turistas coreanos que no dejan de fotografiarse junto al grupo entre tímidas risas.
Visitamos un templo budista que se encuentra dentro del parque que rodea el Lago Oeste donde contemplamos enormes y numerosas imágenes budistas y demás parafernalia tópica y típica del templo.
Hacemos parada para comer en el restaurante (sexta planta) de un hotel próximo desde donde supuestamente tendríamos unas fantásticas vistas del lago pero la permanente neblina/polución que envuelve la ciudad impide ver nada desde el ventanal. Degustamos un menú típico para turistas, bastante descafeinado, y salimos en dirección a una fábrica de seda, visita que resulta aún más turística que la comida previa.
Nos muestran distintas fases de la elaboración de las telas y rellenos para ropa de cama con diseños bastante lamentables y nos remiten a una sala aneja donde van a celebrar un pase de modelos. Dios mío! Altas modelos chinas y señora cuarentona/cincuentona desfilan ante nuestras atónitas miradas luciendo horribles modelitos y actuando como autómatas según guión bien preparado. Nuestras caras de asombro y risas son para haber grabado, sobre todo al observar cómo Antonio procede a puntuar a cada una de las modelos al más puro estilo Miss-CutrEspaña. Con Antonio nos estamos riendo mucho.
Tarde libre que aprovechamos para ir al Carrefour (Chao Le Ful) y comprar sábanas, productos varios de limpieza, tostadora, café soluble, …. para los próximos días/semana/meses.
Apenas hablamos chino con nadie, pero el español que utilizamos entre nosotros es cada vez más rudo y malsonante. Entre los machos comienza a percibirse cierta preocupante "salidura".
Miércoles, 6 de septiembre de 2006.
Escribo la crónica de esta jornada tres días después de haberla vivido. Los recuerdos que conservo son más bien vagos así que trataré de describir lo más fielmente posible aquello que retengo en mi perjudicado "disco duro".
Cenamos, amablemente invitados por ellos, con las personas que nos acompañan durante esta semana en representación de la Asturias Business School en un restaurante de comida más occidental llamado "Paradise". La comida nos sabe a gloria a pesar de que su calidad no es precisamente medio-alta.
Hoy hemos decidido hacer nuestra primera incursión en la vida nocturna de la ciudad y acudimos los trece en manada al afortunado primer local de la zona "copera" del lago. Sólo cinco personas lo habitan cuando entramos así que nuestra presencia supone una pequeña revolución. Ingerimos nuestra primera botella de güisqui de la noche, JB, al precio creo recordar de 350 yuanes, con cuatro coca colas incluidas. Bailes sobre la pista oscilo-batiente del bar y sesiones varias de fotos de rigor con el personal local. Abandonamos este primer local para dirigirnos a uno próximo que resulta estar bastante más ambientado y que consta de tres pisos, en el último de los cuales se encuentra el karaoke y personal femenino de pago. Cae nuestra segunda botellita de güisqui de la noche y se produce el desmadre ya casi generalizado. Bailamos como descosidos, incluso, los machos, a modo de "go-gos" subidos en una zona "ad hoc" próxima a la cabina del "dj" convirtiéndonos en la atracción del lugar por momentos. Me informan que un chino vuela por los aires a amable e intencionado empujoncito de Javi Fisio, aprovechando la altura alcanzada por el sujeto mientras bailaba sobre la pista también oscilo-batiente. Para más detalles acerca del espectáculo presenciado en el baño del local por Antonio, por favor diríjanse al interesado.
El alcohol ya fluye libre y abundantemente por nuestras venas cuando nos dirigimos en taxi al tercer local de la noche, ya en otra zona distinta de la ciudad: G Plus. Son las 2 de la mañana, adquirimos nuestra pertinente botellita de líquido marca Chivas, mientras nos ubicamos en el laberinto de espejos que es esta discoteca. Degustamos plácidamente nuestra bebida al ritmo de frenética música "house" rodeados de al menos cinco diferentes personas entre camareros y limpiadoras del local. Ya a las 4 abandonamos el lugar rumbo a nuestros humildes aposentos. Al pobre conductor del taxi que cogemos Antonio, Víctor y yo le abrasamos con todo lo que sabemos/podemos decir en chino a esas alturas de la noche. Él ni se inmuta. Party over!