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18 de Septiembre, 2006
La colada en China
18 de Septiembre, 2006, 19:01
| Operación colada
Posteado por Javier Rubio.
Algunas veces hemos comentado entre nosotros que China no es otro país más, es otro planeta. Aquí cualquier sencilla operación puede convertirse en un espectáculo, incluso la colada. Voy por partes: En primer lugar, ésta era mi primera colada (van 15 días ya… pero como la ropa es tan barata, cada pocos días estamos comprando, con lo cual la ropa sucia se acumula). Algunos compañeros habían lavado con anterioridad, pero ésta la primera vez que nos juntamos todos para hacerlo y, cómo no, la colada de los españoles se ha convertido en un circo de tres pistas.
En el Internacional College, las lavadoras están confinadas en el subsuelo, condenadas a permanecer en un rincón sucio y oscuro anexo a una sala habitada por un nuevo espécimen chino: las operarias de la lavadora. Calculo que hay unas ocho o diez máquinas y, por supuesto, un número igual o superior de operarias todas ellas vestiditas de uniforme. La nula gestión de RR.HH. de los chinos es algo que no deja de sorprenderme. ¿Por qué va a hacer un solo individuo un trabajo si lo pueden hacer el doble de personas en el doble de tiempo?. Pues así todo.
Pues eso, hacia las 12:00 del mediodía, cual topos, penetramos en la oscuridad del subsuelo y llegamos al cuarto de las lavadoras. Estamos de suerte, sólo hay un operaria y nosotros somos siete… le vamos a dar como si fuera de trapo, je, je…
Empezamos a abrir las lavadoras y a meter nuestra ropa dentro, en ese momento a la operaria se le cruzan los cables, y empieza a sacar la ropa que nosotros vamos metiendo. Y así un rato, nosotros metiendo y ella sacando… Cuando vió que catorce manos pueden más que dos a la hora de mover montones de ropa, la señora, supongo que siguiendo el procedimiento operativo estándar, salió a pedir refuerzos al cuartito anexo. De repente, una sencilla operación colada se convirtió en una manifestación. Calculo que llegamos a ser unas quince o veinte personas metidas allí dentro. Ellas deshaciendo lo que nosotros hacíamos y diciéndonos cosas en chino y nosotros volviendo a echar detergente, metiendo la ropa y hablando en español, italiano, inglés y nuestro horrendo chino. Podría decir que el combate quedó en tablas, pero sería faltar a la verdad. Más bien creo que nos ganaron. Fue una victoria pírrica, pero victoria al fin y al cabo. Acabamos metiendo la ropa donde nos decían, aunque conseguimos colarles algunos kilitos de más.
En otro orden de cosas, anoche hubo que tirar de seguro médico por primera vez desde que estamos aquí. Que nadie se preocupe, estamos todos bien, simplemente decidimos que era mejor tener una segunda opinión sobre un caso rebelde de molestias gastrointestinales. (Por deformación profesional, omito los datos del paciente en cuestión, pero ya digo que no es para preocuparse, estamos todos perfectamente.) Tenemos una póliza contratada con Mapfre para todo el grupo, aunque la verdad no nos fiábamos mucho de cómo funcionaría aquí. Pues bien, tengo que decir que por parte de MAPFRE, un 9,5, todo salió a la perfección: Nos atendieron de forma casi inmediata y en unos 20 minutos nos habían indicado un hospital al que dirigirnos donde habían contactado ya con una doctora que hablaba inglés. No les pongo el diez porque al principio se hicieron un poco los remolones (supongo que porque era domingo por la tarde en España), y hubo que llamar dos veces hasta que nos pasaron con su representante en China. Pero ya digo que el trato perfecto y el tiempo de respuesta muy adecuado a la situación. Como creo que es justo decirlo, en nuestro caso Mapfre a supuesto toda una garantía. Otra cuestión es el hospital de China al que nos enviaron: La doctora efectivamente hablaba inglés (no muy bien), pero las condiciones higiénicas del centro dejaban mucho que desear, y eso pese a que se trata de uno de los hospitales más prestigiosos de Hanzhou, el Run Run Shaw y que nuestra entrada fue a través del servicio VIP que tienen en urgencias.
El primer diagnóstico, desde mi punto de vista, fue precipitado y poco preciso. Sólo a consecuencia de nuestra insistencia para que fueran realizadas otras pruebas, conseguimos una analítica, que aporto como documento gráfico. Al final no hay nada concluyente, así que no podemos aislar el factor perpetuador del cuadro clínico. De todas formas el caso no reviste gravedad, así que vamos a tomárnoslo con calma a ver si damos con la solución. Lo peor de nuestro paso por el hospital, que un residente listillo trató de timarnos 46 yuanes por los fármacos, cuando ya Mapfre se había puesto en contacto con el centro y se había hecho cargo de la factura. (Nuevamente gracias al responsable en China de Mapfre o a quien corresponda). De casualidad, la doctora que nos había atendido al principio (supongo que era la jefa de servicio), vió toda la operación e impidió el "timo", pero yo personalmente me quedé con las ganas de hacerle tragar las pastillitas una a una al susodicho residente. Bueno, nada más por hoy, que el internet está dando problemas y me tira la conexión cada poco.
Mañana más.
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SHANGHAI
18 de Septiembre, 2006, 14:54
| Una visión personal….
Posteado por Javier Rubio.
No me gustan las grandes ciudades. No me refiero a Hangzhou, sino a Shanghai. Hangzhou, aun siendo enorme, conserva un cierto ritmo provinciano pero en Shanghai el estilo de vida occidental, trepidante, acelerado y siempre un paso por delante de ti, lo ha impregnado todo. El sábado por la tarde y de forma unilateral, decidí volverme a Hangzhou yo solito, puesto que Shanghai no es la China que yo busco, de hecho es el estilo de vida que abandoné hace ya un par de añitos en Madrid y no me apetecía reencontrarme con él aquí en China.
Todo el este del país es una región de mercaderes, negociantes, eso se percibe en Hangzhou igual que en Shanghai. Sin embargo en la segunda, uno se da cuenta de que llevan siglos tratando con occidentales. Todo se vende, todo se regatea y la amabilidad que percibo aquí en Hangzhou, se ha perdido. Hay que regatear incluso el precio de la habitación, aunque ya hubiera sido reservada y abonada por internet, los taxistas juegan al despiste e incluso en las fruterías tratan de timar al "turista" y coño, yo no me siento ya turista.
Sin embargo Shanghai es quizás la ciudad que mejor describe la taimada frase de que China es un país de contrastes, y como muestra, la foto de este señorín, fumando tranquilamente su pipa, mientras a unos 5 metros había un grupo de "músicos" extremadamente escandalosos haciendo ruidos con platillos y tambores, y todo ello en el centro de una de las zonas financieras más importantes del mundo. La verdad es que me resulta cansino tener que regatear constantemente. El sábado sin ir mas lejos, cuando estaba intentando sacar el billete de vuelta a Hangzhou, se me acerca un chino, me coge la maleta y se aleja caminando al tiempo que me dice que le siga (supongo que era eso lo que me decía). Según parece, lo que intentaba era cobrarme por sacarme él el billete, pero digo yo que esa no es forma, porque a poco le cuesta un soplamocos, que a mi esas bromitas no me hacen ni puñetera gracia. Bueno, en mitad del "altercado", aparece otro chino vestido de uniforme (como ya comenté antes, aquí lleva uniforme pseudomilitar todo el mundo), y me espanta al chino del principio. Este segundo, mucho más amablemente y en un perfecto inglés, me pide que le siga hasta una especie de caseta mientras yo ya estoy arrepintiéndome de haberle levantado la voz al primero, no vaya a ser que el uniformado sea policía y me diga que tengo que poner una denuncia. Al fin y al cabo el chino de la maleta sólo quería sacarse unos Yuanes…. A ver si por la tontería lo van a detener y aquí no se andan con pijadas con los que estafan a los extranjeros… joder, si hasta tenía cara de tío majete…
Pues mientras estaba yo dándole vueltas a mis remordimientos y decidido ya a poner cara de poker y hablarles sólo en español (a ver quien es el guapo que encuentra un intérprete), va el tío, saca una calculadora y me planta un 30 (yuanes, evidentemente) en la cara. No salgo de mi asombro… este no es policía (o eso espero), es simplemente otro chino más grande y más elegante que el primero, que intenta también sacar tajada. ¿Tanta cara de gilipoyas tengo?, Hombre, ya sé que en China no paso por un nativo, pero en el resto del mundo pongo la cara de Lunes y la gente no suele intentar timarme, es más, alguno se acojona. Pues aquí no, todos a por el extranjero. Como ya se estaba haciendo tarde y la verdad no tenía ni idea de donde tenía que sacar el billete, cojo la calculadora e inicio el consabido proceso de regateo. Le planto un 5 en la pantalla al tiempo que decido que de 10 yuanes no voy a pasar. El tío baja a 20, supongo que esperando que yo ponga 15, pero me quedo en los 5. Al final, tras unas cuantos aspavientos y un intercambio de insultos por lo bajini, él en chino aunque con una sonrisa de oreja a oreja y yo acordándome de su madre al más puro estilo castizo mientras sonrío, quedamos en 10 (un euro aproximadamente). La verdad es que es la mejor compra que hice en Shanghai, por un euro el tío se saltó la cola de los billetes (kilométrica), me consiguió un asiento estupendo y me llevó hasta el andén. No me arropó ni me dio el beso de despedida porque no se lo permití, lo cual me lleva a pensar que le pagué mucho, con un par de yuanes hubiera sido suficiente. No nos abrazamos ni nos dimos el número de teléfono, pero creo que fue un buen trato para ambos.
El viaje en tren, estupendo. Tratando de entender lo que podía de las conversaciones de los chinos y mirando para otro lado cada vez que uno escupía (y lo hacen muy frecuentemente). Imbuido como estaba en mi papel de chino, hasta acepté el té que sirven las "azafatas" a los pasajeros de asiento blando. Mala idea, por cierto, casi me quemo el esófago.
Tras dos horas de viaje, otra vez en casa. Y digo casa porque así es como percibo Hangzhou. Llevo aquí sólo dos semanas, pero cuando cogí el taxi y el taxista me entendió la dirección a la primera (no como en Shanghai), ví que me estaba llevando por calles ya conocidas (sin rodeos), e incluso habló conmigo partiéndose de risa porque apenas podía entenderme, me sentí como en casa. Por cierto, por las fotos parece que me ha encantado Shanghai... tanto edificio y tanta panorámica, pero las coloco para mi hermano, por un lado porque si estando en Shanghai no hago fotos de edificios, me mata y por otro, porque se que le gustan más los rascacielos que a los gatinos la leche... los arquitectos están un poco taraos, digo yo. Por cierto, Jose, que es cierto eso de que usan andamios de bambú. Ver para creer.
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