| FAKES
Posteado por Javier Rubio
Si tuviera que definir China en una palabra, tendría que decir que China es una falsificación. A veces se trata de una copia muy lograda, pero en otras ocasiones la imitación es esperpéntica. La China que están fabricando sus últimos gobernantes, no es más que una mala copia del "Mundo feliz" de A. Huxley, el "Equilibrium" de K. Wimmer, y ni siquiera en eso han sido originales. Resulta un poco penoso que el esfuerzo de los chinos por adaptarse a la economía de mercado, pase por copiar literalmente el modelo occidental sin llegar a entenderlo. Simplemente lo copian, quedándose en las formas, pero sin llegar al fondo. Resulta más penoso aún que una cultura milenaria como la suya no sea capaz de ver el valor intrínseco de su historia y trate de occidentalizar su patrimonio de manera indiscriminada.
Hace unos días, por ejemplo, visitamos el Templo Lingyin:
Construido en el año 326 a los pies de la montaña Lingyin, es uno de los templos budistas más antiguos de China, con casi dos mil años de historia. Pues bien, los chinos están "reconstruyendo" el templo, como quien erige un almacén de aperos de labranza. El concepto de reconstrucción en este país pasa por sustituir lo viejo por una copia exacta con nuevos materiales. No existe la palabra "venerable" en su vocabulario? No pueden entender que el valor intrínseco del templo no reside en su arquitectura (que también), sino en la historia que reposa sobre sus piedras de 2000 años de antigüedad, en los motivos y limitaciones técnicas que determinaron esa arquitectura y no otra…
La falsificación es una sospecha que flota sobre todas las cosas que uno observa en esta China.
Han copiado Venecia…. en mitad de un descampado, sin sus olores, sin los motivos que hicieron de Venecia un lugar único en el mundo, y, por supuesto sin su encanto. Lo más sangrante del caso es que muestran al público su falsificación completamente orgullosos de haberla erigido en apenas dos años, lo cual me lleva a temer que no son conscientes de la burrada que han hecho. Hace un par de días, con motivo de la presentación de Asturias en la Expo - Ocio, tuvimos ocasión de visitarla y, la verdad, podía habérmelo ahorrado. Me queda la duda de si piensan hundirla poco a poco en el "mar" como a su homóloga Italiana, y si dentro de 200 años la Venecia China será la única y verdadera, la historia es dúctil y maleable, como lo demuestra el hecho de que la gente visita la gran muralla china como una superestructura centenaria y la verdad es que la parte abierta al público apenas tiene 40 años.
Han copiado un modelo económico, el nuestro, pero siguen aplicando políticas extremadamente intervencionistas de forma que el mercado es aquí un pálido reflejo de lo que debería ser, da la impresión de que se mueve más dinero negro que en una mina de Marbella. En ese afán por desarrollarse, han convertido Shanghai en una burda imitación de New York, incluso Pudong tiene similitudes con Manhattan.
Copian relojes, bolsos, complementos, nuestra moda… copian nuestros gestos, nuestras costumbres… lo copian todo. Nos observan, porque los occidentales somos referentes de imagen para ellos. Estoy seguro de que si todos los occidentales aquí en el Internacional College saliéramos mañana a la calle con una flor en el culo, al día siguiente Zhejiang sería el más bello jardín, poblado de Chinos "rosados", "amapolados" y cómo no, con la flor de loto. Además producirían copias en tres calidades incluyendo una mejorada, todas ellas a precios muy por debajo de los del mercado. Me siento profundamente decepcionado del rumbo que está tomando esta China. Hace años que admiro y observo desde la distancia esta milenaria cultura y algo se me rompe por dentro cuando los veo "restaurando" una pagoda de 1000 años de historia con hormigón armado. Duele como el directo de Paulina Rubio.
En unos días en China se celebra la Golden Week, una suerte período de asueto global en toda China, y algunos compañeros tienen pensado visitar Beijing (prohibido llamarlo Pekín), Xi'an y otros lugares turísticos de esta nación. A mi me está dando una pereza terrible. Viaja conmigo la sospecha de que todo lo que veo está ahí puesto para que el occidental vea la "milenaria historia china", reflejada en un decorado de cartón piedra. Me da la impresión de que en cuanto los laowai nos vayamos, brigadas de hombrecillos de ojos rasgados se afanarán en desmontar el decorado hasta el año que viene. Creo que mi apuesta va a ser por la China profunda, hacia el corazón de las provincias de Henan o Yunan, donde probablemente no ha llegado aún la larga mano de estos "saqueadores" de monumentos. Aunque me da que llego tarde, la revolución cultural seguro que se ha encargado ya de enterrar paisajes, monasterios, leyendas y pasajes enteros de la historia China.
Se me ve un poco "quemado", ya lo sé. Pero es que me da la impresión de que desde que han empezado las clases lo único que he hecho es, cómo no, COPIAR (lo cual demuestra que mi inmersión cultural es absoluta). El sistema educativo de este país, incluso para extranjeros titulados como nosotros, algunos con dos carreras, másters, suficiencia investigadora… pasa por ponernos a copiar sin ton ni son caracteres chinos. En algunas ocasiones el ingeniero que cohabita en mi cuerpo se revuelve y me tira de la lengua para que proteste por la absoluta ausencia de método, por la incoherencia de intentar aplicar sistemas de enseñanza para niños a adultos racionales. Cuando se me pasa, vuelvo a retomar los deberes y trato de ajustar mi mente analítica a su ritmo de clases, desarrollando métodos de aprendizaje que aprovechen la educación que he recibido previamente. En esos momentos, paso de hoja y me encuentro que tengo que copiar tres millones de veces las palabras "qi ping qing pong pang nin ming mang ma" y me dan ganas de estrangular a alguien. En lugar de eso, creo que me voy a tomar una copa.
Por cierto, que ya nos ha abandonado la misión comercial que nos visitaba hace un par de días. A las autoridades del Principado que vinieron a nuestra Universidad, gracias por su apoyo, creo que los chinos se quedaron impresionados. Gracias también a quien corresponda por la estupenda comida que nos brindaron en restaurante de la Expo, hasta los chinos comieron como si lo fueran a prohibir. A los empresarios que viajaron hasta aquí, suerte en sus negocios, es posible que en poco tiempo tengamos que colaborar más estrechamente, así que ya saben donde encontrarnos. Al IDEPA, nuestro agradecimiento por poner en marcha un programa como nuestro máster. Sabemos que somos unos privilegiados por estar aquí, aunque nos quejemos de la comida y otras cosillas. Repetir una vez más que la experiencia está siendo tremendamente positiva y que esta formación no tiene precio aunque supongo que la dirección financiera del IDEPA no estará de acuerdo (je, je).
Por último a Cristina, Noemí y Dña. Elisa Llaneza, Directora General de Turismo, GRACIAS por la fabada, estoy seguro de que haremos buen uso de ella, aunque no sé todavía dónde vamos a prepararla.
Buen viaje a todos.
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