| La excursión a Shaoxing
Posteado por Javier Rubio. 
Hoy, 2 de Octubre, nos hemos ido de excursión a Shaoxing, una localidad próxima a Hangzhou (a unos 60 kilómetros al Sureste), aprovechando el parón de la Golden Week. Shaoxing pasa por ser una de las ciudades más antiguas de China, y fué la capital de la dinastía Yue durante cinco siglos (770-211 a.C.). Hoy en día es un buen ejemplo de esa China de contrastes de la que he hablado en otros posts. En sus 8 km cuadrados, conviven extraoficialmente cerca de 4 millones de almas, de las cuales sólo unas 350.000 son "oficialmente" habitantes de Shaoxing, es decir, tienen el Hukou urbano que les permite acceder a una vivienda entre otras cosas.
Como todo durante nuestra estancia en China, el viaje ha sido una odisea de principio a fin. La primera aventura, sacar el billete. Llegamos a la estación Este de Hangzhou, desde donde salen los autobuses en dirección Shaoxing. Uno sigue con su mentalidad europea, y eso, aquí en China, se paga. La estación abarrotada… no, en serio, hasta la bandera. La foto en este caso no describe la cara de tontos que se nos quedó al comprobar que, pese a ser un Lunes por la mañana, toda China estaba metida en aquella estación. Lo mejor, que ya nos vamos haciendo al sistema Chino, así que ni cola ni nada, buscamos un hueco y fuimos a machete a por la operaria de los tickets. Previo comentario castizo a un chino que se nos intentaba colar mientras tratábamos de entendernos con la citada operaria, conseguimos sacar los billetes, por la cantidad de 22 Yuanes, unos dos euros por cabeza. Lo más curioso, que no nos daban billete de ida y vuelta, la vuelta la tienes que sacar en la estación de destino. (Una vez más, ver para creer). Lo peor, la media hora larga que tuvimos que estar en la "Sala de espera". Creo que cuando inventen una cámara que grabe los olores, China va a perder una gran parte de su encanto. Tras cinco minutos metidos allí dentro, no lo pudimos aguantar más y salimos a respirar a la calle. Una cosa que me llamó la atención es que por primera vez vi indigentes en China, lo cual me hace suponer que la zona en la que vivimos (el área oeste de la ciudad), y el centro de Hangzhou, están vetadas para ellos, porque en el mes que llevamos a aquí no había visto ninguno.
Con los billetes en una mano y la otra tapándonos nuestras maltrechas fosas nasales, atravesamos la sala de espera y nos subimos al autobús, en unas condiciones bastante aceptables, por cierto, aunque nos torturaron audiovisualmente con un culebrón chino de esos que les gustan tanto. Apenas una hora de viaje y llegamos a Shaoxing. Nada más salir de la estación, nos asaltan los vendedores de paseos turísticos y tras una dura negociación (de 130 yuanes a 70), conseguimos tres palanquines a pedal que nos harán el tour completo por las atracciones turísticas de la ciudad. La primera parte del paseo, sin interés para mí. Las mismas callejuelas y casas desvencijadas que te puedes encontrar en los arrabales de cualquier ciudad china. Los olores, como siempre, inolvidables, se te meten hasta el tuétano y durante el período de acomodación, son difícilmente tolerables. Luego te acostumbras y sólo arrugas la nariz cuando pasas frente a un puesto de Tofu.
 A continuación, el paseo en barca por los canales de la ciudad. Hay que decir que Shaoxing es el centro neurálgico del sistema de canales de la llanura central de la provincia de Zhejiang, y por ello tiene varias calles navegables, algunas de ellas de notoria belleza, aunque lamentablemente conservadas. Durante el trayecto, uno puede ir observando como los habitantes de estas zonas usan el agua de los canales para hacer la colada o fregar los platos… china profunda, vamos.
Tras el paseo en barca, nuestros guías nos llevaron a una especie de museo de artesanía, más bien un engañabobos para turistas que se quieran comprar algún souvenir con inscripciones. Por cierto, que las inscripciones están en chino, porque si estuvieran en inglés… (véase la foto).
Desde el engañabobos se dirigieron a un punto no identificado donde nos dijeron que nos bajáramos del vehículo. Nosotros creíamos que era una escala en el tour con el propósito de comer por lo que, cuando nos dijeron que pagáramos, intentamos llegar a un acuerdo y pagar sólo la mitad de lo convenido para asegurarnos de que no desaparecieran con nuestro dinero. El caso es que se trataba del punto final de recorrido, en mitad de la ciudad, lejos de la estación de autobuses y en apenas 2 horas de recorrido en lugar de las 3 que pensábamos que duraría. Como uno aquí en China ya tiene asumido que ha de regatear por todo, (lo cual es muuuuy cansino, de verdad), iniciamos un toma y daca interminable aunque al final decidimos que no valía la pena perder el tiempo discutiendo, les pagamos lo que nos habían pedido y nos fuimos a comer, que ya era hora incluso para un occidental.
La comida, China pero muy buena. "Chaomian" (de ternera, jamón con gambas y gambas con verduras) y el sempiterno "Chaofán".
Tras la comida, paseito por otra de las calles para turistas de la ciudad sin encontrar nada de interés que meter en el saco de las tonterías que uno se compra en China. Abanicos, peines de hueso, gorritos de la dinastía Yue… y otras pijadillas por el estilo, pero nada que nos llamara realmente la atención.
A las 18:00 vuelta a Hangzhou, que mañana mis compañeros se van a Henan y hay que madrugar.
Otras cosillas: Tres de nuestras compañeras se han ido a Beijing a pasar unos días. Se han ido en tren (unas 13 horitas de nada), aunque tienen camas y parece que el vagón en cuestión es todo un lujo. Supongo que a la vuelta contarán algo de la capital de China. Los demás, menos yo que soy un poco anacoreta, se van mañana a Henan, China profunda, profunda, a visitar el templo de los monjes Shaolín. A mi me van más los viajes solitarios, de mochila, cámara de fotos y libro para los ratos muertos, por lo que creo que buscaré otro destino para lo que queda de Golden Week.
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