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Diez asturianos, becarios del programa de promocion exterior del IDEPA, estudiantes de la Universidad de Zhejiang, China
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China a vista de Buho
Navidad (y II) La cena de Nochebuena
25 de Diciembre, 2006, 6:00
| NAVIDAD EN CHINA II (La cena de Nochebuena)
Posteado por Javier Rubio
Anoche, cena de Navidad en China, concretamente en el "Indian Kitchen" en el número 61 de la calle Nan Shan. Tal y como esperaba, toda una aventura. El sitio no está mal, grande, comida abundante (abstenerse aquellos a los que no les guste el picante) y variada, pero, como era de suponer, un servicio más que deficiente. A este país le falta un largísimo camino por recorrer en la hostelería.
En China son más importantes las formas que el resultado como ya he comentado en otras ocasiones. Esta máxima se puede aplicar a todos los aspectos de la vida y, como no, al sector restauración. Los camareros son serviciales hasta resultar cansinos, los tienes todo el rato encima, aunque nunca solucionan nada, se limitan a asentir y decirte lo que no pueden hacer, eso sí, con una estupenda sonrisa y poniendo cara de no haber roto un plato en su vida.
Llegamos al restaurante hacia las 20:45, cuando aún estaba medio vacío. Se esperaban unos 120 comensales así que había montones de mesas preparadas aunque separadas unas de otras. Nosotros (igual que otros muchos grupos grandes) queríamos cenar todos juntos, así que les pedimos a las camareras permiso para juntar varias mesas. Ese fue el error, en China uno no debe de preguntar nunca, lo haces y punto (este consejo es priceless, no se puede encontrar en ninguna guía de negocios en China, manual del viajero o lo que sea, pero creedme, debería estar en primera página de cualquier manual sobre este país) . Me acuerdo ahora de aquello de que "el que pregunta, pela patatas" y lamento los 20 minutos largos que tuvimos que esperar hasta que apareció el manager del local (un perfecto imbécil dicho sea de paso), y con gesto de hacer un gesto supremo, nos permitió juntar tres mesas (insuficientes, demostración de que en China lo importante son las formas, no el resultado).
Una vez que habíamos conseguido nuestras mesas, procedimos con la cena de Navidad. La verdad es que las viandas no estaban mal, comida India, de nombres impronunciables para mí pese a que contábamos con la ayuda de nuestra Olaya, profunda conocedora de la cultura India dado que estudió allí varios años. Durante la cena, otra sorpresa, pese a que en el ticket que habíamos comprado (128 yuanes) ponía "Soft drinks included", resulta que sólo era aplicable a la Coca Cola y una especie de Fanta Naranja fosforescente que beben aquí y que es extremadamente dulce. La "tónica", que es lo que yo bebo, había que pagarla aparte (18 yuanes cada bote, todo un dineral en China). Nueva discusión con el Manager, yo tratando de hacerle entender que la tónica es "Soft drink", en España y en el mundo entero, y eso incluye China. Al final me dio la razón, aunque el muy cabronazo me hizo pagar las tónicas con el compromiso, eso sí, de que el próximo año especificará en los tickets que sólo incluyen Coca cola y fanta naranja.
En cualquier evento con mejicanos y en éste había casi un centenar, hay que tener presente que acabarás cantando. Como además estamos en Navidad, montaron un sarao con guitarra, gorritos de Papá Noel y velitas muy divertido. Acabamos todos cantando Villancicos y, por supuesto, "Cielito lindo". La conversación más absurda de la noche, una que tuve con una china que me preguntaba el significado de "lamarimorena", no había manera de que se quedara contenta cuando le decía que no tiene significado… así que acabé inventándome uno acorde con el surrealismo de la situación.
Más cosillas sobre el imbécil del manager, a las 11:30 de la noche se les acabó el hielo. Si uno tiene 120 clientes cabreados en su bonito local en España y se le acaba el hielo durante la cena de nochebuena ¿qué hace? Pues supongo que trata de buscar una solución, va a donde sea y lo compra, lo pide a un restaurante cercano… improvisa, se adapta, resuelve la situación. Aquí no, en China te limitas a sonreír y poner cara de sentirlo mucho pero te jodes y te quedas sin hielo.
El sentido comercial de estas gentes me desespera. Pueden vender cualquier cosa y de hecho lo hacen, pero para ellos un valor tan importante como la fidelización del cliente no tiene ningún significado. La venta se termina en el momento en que el dinero cambia de manos, el mercachifle ya te ha sacado la pasta y no ve más allá de eso, no concibe que, por cerrar una venta de cualquier manera, está perdiendo un potencial cliente habitual. Podría poner mil ejemplos que apoyan esta afirmación:
1. Siempre intentan timarte con el precio, consecuencia, cuando te das cuenta de que has pagado de más, no vuelves a comprar en ese sitio. 2. La calidad de lo que compras siempre es inferior de lo que esperabas, consecuencia, cuando se estropea, se rompe o lo que sea, te coges un buen rebote y no vuelves a comprar en ese sitio. 3. Apenas hay stock en tiendas y supermercados, el vendedor tiene sólo lo que piensa vender ese día, especialmente si son productos perecederos, no vaya a ser que no lo liquide todo y tenga que comerse su propia mercancía. Consecuencia, cuando un día tras otro vas a comprar pan, por ejemplo, y no les queda, acabas buscándote otro sitio donde sabes que lo habrá seguro (lease "Centro comercial occidental"). ¿Tan difícil les resulta entender la utilidad de una buena logística y canal de distribución que les permita tener abastecidos sus comercios en todo momento? ¿No pueden entener que un cliente que te compra todos los días compensa sobradamente las pérdidas que supone tener que tirar esporádicamente unas cuantas barras de pan? La respuesta es que no, no ven más allá de la venta inmedita, el beneficio inmediato, y eso es algo que deben tener en cuenta las empresas occidentales que pretendan operar en China, ya sea comprando o vendiendo. La COMPRA de productos en China NO GARANTIZA SU CALIDAD y, por supuesto, NO EXISTE SERVICIO POSTVENTA. La VENTA de productos en China ofrece la posibilidad de hacerse con una cartera de clientes infitina si uno sabe FIDELIZARLOS porque es un concepto totalmente ajeno a esta cultura por el momento. Empresas como Coca Cola, Nestlé… gastan burradas de dinero en posicionar sus productos en China, pero es dinero tirado si tenemos en cuenta las prácticas comerciales del distribuidor final. La fidelización en China hay que entenderla en sentido ascendente, desde el comercio que distribuye el producto final hacia arriba, el Chino medio está saturado de publicidad (no hay que olvidar que se trata de un país comunista, con miles de "anuncios" institucionales por todas partes) 4. Organizan una cena para 120 comensales (por una burrada de dinero en China) y tratan de sacarle el mayor beneficio con las tácticas más rastreras: Interpretando lo que "está incluido", no sirviendo hielo para que te vayas pronto del local y dejes las mesas libres… consecuencia, volveré a la "Indian Kitchen" cuando las ranas críen pelo.
Una anécdota más que muestra lo "astutos" que son estos mercaderes: Anoche me volvieron a cortar la luz… (y ya van seis veces con el consiguiente daño causado a mi ordenador). El caso es que hasta ahora nos daban 60 Kw mensuales de consumo, insuficientes porque veníamos a consumir entre 80 y 100 debido al agujero que habían practicado en la pared que nos obligada a tener la calefacción (eléctrica) encendida todo el día. Ahora que han cerrado el agujero, me han dando 200kw que, por supesto, no voy a consumir en el mes que me queda en Zhejiang Da Xue. ¿Qué va a pasar con el excedente de Kw que no voy a consumir? y lo que más me toca las narices ¿Por qué se han pasado 5 meses diciéndome que era imposible poner más de 60 Kw en los contadores y resulta que ahora, a falta de un mes, me los ponen sin que lo pida? Mercachifles….
Feliz Navidad. |
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Navidad (y II) La cena de Nochebuena
25 de Diciembre, 2006, 6:00
| NAVIDAD EN CHINA II (La cena de Nochebuena)
Posteado por Javier Rubio
Anoche, cena de Navidad en China, concretamente en el "Indian Kitchen" en el número 61 de la calle Nan Shan. Tal y como esperaba, toda una aventura. El sitio no está mal, grande, comida abundante (abstenerse aquellos a los que no les guste el picante) y variada, pero, como era de suponer, un servicio más que deficiente. A este país le falta un largísimo camino por recorrer en la hostelería.
En China son más importantes las formas que el resultado como ya he comentado en otras ocasiones. Esta máxima se puede aplicar a todos los aspectos de la vida y, como no, al sector restauración. Los camareros son serviciales hasta resultar cansinos, los tienes todo el rato encima, aunque nunca solucionan nada, se limitan a asentir y decirte lo que no pueden hacer, eso sí, con una estupenda sonrisa y poniendo cara de no haber roto un plato en su vida.
Llegamos al restaurante hacia las 20:45, cuando aún estaba medio vacío. Se esperaban unos 120 comensales así que había montones de mesas preparadas aunque separadas unas de otras. Nosotros (igual que otros muchos grupos grandes) queríamos cenar todos juntos, así que les pedimos a las camareras permiso para juntar varias mesas. Ese fue el error, en China uno no debe de preguntar nunca, lo haces y punto (este consejo es priceless, no se puede encontrar en ninguna guía de negocios en China, manual del viajero o lo que sea, pero creedme, debería estar en primera página de cualquier manual sobre este país) . Me acuerdo ahora de aquello de que "el que pregunta, pela patatas" y lamento los 20 minutos largos que tuvimos que esperar hasta que apareció el manager del local (un perfecto imbécil dicho sea de paso), y con gesto de hacer un gesto supremo, nos permitió juntar tres mesas (insuficientes, demostración de que en China lo importante son las formas, no el resultado).
Una vez que habíamos conseguido nuestras mesas, procedimos con la cena de Navidad. La verdad es que las viandas no estaban mal, comida India, de nombres impronunciables para mí pese a que contábamos con la ayuda de nuestra Olaya, profunda conocedora de la cultura India dado que estudió allí varios años. Durante la cena, otra sorpresa, pese a que en el ticket que habíamos comprado (128 yuanes) ponía "Soft drinks included", resulta que sólo era aplicable a la Coca Cola y una especie de Fanta Naranja fosforescente que beben aquí y que es extremadamente dulce. La "tónica", que es lo que yo bebo, había que pagarla aparte (18 yuanes cada bote, todo un dineral en China). Nueva discusión con el Manager, yo tratando de hacerle entender que la tónica es "Soft drink", en España y en el mundo entero, y eso incluye China. Al final me dio la razón, aunque el muy cabronazo me hizo pagar las tónicas con el compromiso, eso sí, de que el próximo año especificará en los tickets que sólo incluyen Coca cola y fanta naranja.
En cualquier evento con mejicanos y en éste había casi un centenar, hay que tener presente que acabarás cantando. Como además estamos en Navidad, montaron un sarao con guitarra, gorritos de Papá Noel y velitas muy divertido. Acabamos todos cantando Villancicos y, por supuesto, "Cielito lindo". La conversación más absurda de la noche, una que tuve con una china que me preguntaba el significado de "lamarimorena", no había manera de que se quedara contenta cuando le decía que no tiene significado… así que acabé inventándome uno acorde con el surrealismo de la situación.
Más cosillas sobre el imbécil del manager, a las 11:30 de la noche se les acabó el hielo. Si uno tiene 120 clientes cabreados en su bonito local en España y se le acaba el hielo durante la cena de nochebuena ¿qué hace? Pues supongo que trata de buscar una solución, va a donde sea y lo compra, lo pide a un restaurante cercano… improvisa, se adapta, resuelve la situación. Aquí no, en China te limitas a sonreír y poner cara de sentirlo mucho pero te jodes y te quedas sin hielo.
El sentido comercial de estas gentes me desespera. Pueden vender cualquier cosa y de hecho lo hacen, pero para ellos un valor tan importante como la fidelización del cliente no tiene ningún significado. La venta se termina en el momento en que el dinero cambia de manos, el mercachifle ya te ha sacado la pasta y no ve más allá de eso, no concibe que, por cerrar una venta de cualquier manera, está perdiendo un potencial cliente habitual. Podría poner mil ejemplos que apoyan esta afirmación:
1. Siempre intentan timarte con el precio, consecuencia, cuando te das cuenta de que has pagado de más, no vuelves a comprar en ese sitio. 2. La calidad de lo que compras siempre es inferior de lo que esperabas, consecuencia, cuando se estropea, se rompe o lo que sea, te coges un buen rebote y no vuelves a comprar en ese sitio. 3. Apenas hay stock en tiendas y supermercados, el vendedor tiene sólo lo que piensa vender ese día, especialmente si son productos perecederos, no vaya a ser que no lo liquide todo y tenga que comerse su propia mercancía. Consecuencia, cuando un día tras otro vas a comprar pan, por ejemplo, y no les queda, acabas buscándote otro sitio donde sabes que lo abrá seguro (lease "Centro comercial occidental"). ¿Tan difícil les resulta entender la utilidad de una buena logística y canal de distribución que les permita tener abastecidos sus comercios en todo momento? ¿No pueden entener que un cliente que te compra todos los días compensa sobradamente las pérdidas que supone tener que tirar esporádicamente unas cuantas barras de pan? La respuesta es que no, no ven más allá de la venta inmedita, el beneficio inmediato, y eso es algo que deben tener en cuenta las empresas occidentales que pretendan operar en China, ya sea comprando o vendiendo. La COMPRA de productos en China NO GARANTIZA SU CALIDAD y, por supuesto, NO EXISTE SERVICIO POSTVENTA. La VENTA de productos en China ofrece la posibilidad de hacerse con una cartera de clientes infitina si uno sabe FIDELIZARLOS porque es un concepto totalmente ajeno a esta cultura por el momento. Empresas como Coca Cola, Nestlé… gastan burradas de dinero en posicionar sus productos en China, pero es dinero tirado si tenemos en cuenta las prácticas comerciales del distribuidor final. 4. Organizan una cena para 120 comensales (por una burrada de dinero en China) y tratan de sacarle el mayor beneficio con las tácticas más rastreras: Interpretando lo que "está incluido", no sirviendo hielo para que te vayas pronto del local y dejes las mesas libres… consecuencia, volveré a la "Indian Kitchen" cuando las ranas críen pelo.
Una anécdota más que muestra lo "astutos" que son estos mercaderes: Anoche me volvieron a cortar la luz… (y ya van seis veces con el consiguiente daño causado a mi ordenador). El caso es que hasta ahora nos daban 60 Kw mensuales de consumo, insuficientes porque veníamos a consumir entre 80 y 100 debido al agujero que había practicado en la pared que nos obligada a tener la calefacción (eléctrica) encendida todo el día. Ahora que han cerrado el agujero, me han dando 200kw que, por supesto, no voy a consumir en el mes que me queda en Zhejiang Da Xue. ¿Qué va a pasar con el excedente de Kw que no voy a consumir? y lo que más me toca las narices ¿Por qué se han pasado 5 meses diciéndome que era imposible poner más de 60 Kw en los contadores y resulta que ahora, a falta de un mes, me los ponen sin que lo pida? Mercachifles….
Feliz Navidad. |
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NAVIDAD EN CHINA (I)
17 de Diciembre, 2006, 17:03
| NAVIDAD EN CHINA (I)
Posteado por Javier Rubio
Ya están aquí las Navidades… incluso en China se percibe una atmósfera especial: Camareros y cajeras de supermercado con gorrito de Papá Noel, arbolitos decorados, compañeros que se han ido a España con sus familias… y sigue haciendo un frío de narices, eso sí, de momento nieve no tenemos aunque parece que en años precedentes Hangzhou ha amanecido cubierta de blanco algunos días de Diciembre.
Para que veáis que lo del frío no es ninguna broma, pongo esta foto que nos hicimos hace un par de días con uno de los bedeles del College. Este, al que hemos bautizado "Alvin", por aquello de "Alvin y las ardillas", es casi tan feo como el que presenté a los lectores hace unas semanas, pero también cumple las leyes de la selección natural y todo lo que tiene de feo lo tiene de simpático. Una curiosidad, el tío gana unos 70 euros mensuales trabajando en el College de sol a sol (tampoco es que su trabajo exija una elevada capacidad física o intelectual), y está completamente feliz porque, textualmente "me dan la ropa y la comida", y además lleva galones, que coño. Por cierto que no se si las orejeras son reglamentarias y se las dan también o se las ha tenido que pagar de su abultado bolsillo.
El frío se debe fundamentalmente a que seguimos teniendo una oquedad de 70 metros cuadrados en la fachada de nuestros dormitorios, a lo mejor lo han hecho para que nos sintamos como en casa, pero para mí que ha sido porque alguna luminaria no se ha dado cuenta de que abrir semejante boquete a mediados de Diciembre no era una buena idea. Por cierto, la combinación de "agujero + frío + calefacción eléctrica" está resultando todo un espectáculo, no hay día que no le corten la luz a alguien por exceso de consumo. Hace un par de días, hacia las 6:30 de la mañana me tocó a mí, me cortaron la luz sin previo aviso cuando estaba en la ducha. Empapado, con un frío de narices, en pijama y con una mala leche masticable, bajé a pedir explicaciones al personal de la Universidad. Había comprobado que todavía me quedaban 9 Kw por consumir, así que no entendía por qué la habían tomado conmigo. Tras una breve discusión, resulta que me había tocado a mí porque todo el mundo tenía la calefacción encendida y tenían un pico de consumo superior a su límite, así que aleatoriamente habían cortado la luz a 10 personas para controlar momentáneamente la demanda eléctrica. Con mi mejor cara de incredulidad traté de explicarles que no pueden hacer eso, que tenía el ordenador encendido, que estaba en la ducha… nada, molinos de viento.
A lo que íbamos, la Navidad: Como no podía ser de otra manera, en China han "copiado" la Navidad. No debería cogerme por sorpresa, hace unas semanas "copiaron" Halloween, con más pena que gloria (apenas un par de caretas en los supermercados para disfrazarse y algunas calabazas decoradas). A algunos americanos les hizo bastante gracia, a otros les parecía un pálido reflejo y a mi, como nunca he celebrado esa fiesta, la verdad es que me daba igual aunque alguna de nuestras compañeras (María y Olaya), por eso de confraternizar, se montaron unos disfraces muy apañaos.
Ahora bien, a mí la Navidad me gusta, soy uno de esos […] a los que les gusta escuchar Villancicos, pegarme un atracón de comida hasta que la lucha entre el estómago y el diafragma queda en tablas y quedar con los amigos a tomar sidra "El Gaiteru" o reunirme con la familia a escuchar chascarrillos de esos de "una vez tu abuelo…"
Como me gusta la Navidad, me acojona un poco lo que los chinos puedan hacer con ella, de momento el asunto no pinta bien y me da que va ir de mal en peor, y para muestra, esta instantánea que refleja lo que entienden por un "árbol de Navidad" en nuestra Universidad. Otra de las cosas que más me choca en estos pródromos Navideños en China, es ver peña por la calle disfrazada de Papá Noel. La típica imagen del gordo de barba blanca, de cara redonda, piel blanca y coloretes no acabo de identificarla con un chino escuálido, barbilampiño e ictérico.
Lo de la tradicional comida Navideña también me escama viendo la oferta de platos invernales en esta ciudad:
Hace un par de días, para despedirnos de Javi Pérez, el primero en abandonarnos para visitar a su familia, fuimos a cenar a un nuevo restaurante de la ciudad, el "KAMA" en el 273 de la calle Hushu, un sitio muy recomendable si te gusta la carne, aunque también tienen delicatessen como estas estupendas patas de gallina (foto izqda) que los chinos suelen comer como "aperitivo" con la cerveza. Algo así como nuestros cacahuetes pero con uñas. Más propuestas para una buena mesa Navideña, este es otro de los manjares que se pueden encontrar en los supermercados durante estos días, una especie de ensalada de cabezas de pato (foto dcha). Todavía estais a tiempo de pedirme la receta y os la envío por mail, aunque no se si hay que masticarlas, chuparlas, o simplemente son para hacer bonito en la mesa.
Poco más que contar, andamos todos liadillos con las clases y organizando nuestra Navidad aquí. Algunos ya se han vuelto a España, un saludo para nuestro abogado, Javier Pérez y para el químico, Pedro, seguro que os estáis hinchando a comer… cabronazos. Los demás nos estamos dividiendo en función de nuestras preferencias para pasar la nochevieja. Yo, que soy un poco Dominguero, me voy a una isla al sur de China, Hainan, a tirarme en la playa tres o cuatro días a ver si cojo un poco de color. También tenemos previsto pasar un día en Hong Kong y estamos intentando localizar nuestra Maliya por esas tierras, para demostrarle que ya somos autosuficientes en Chino Mandarín…
Ale, un saludo a las familias y a todos los lectores en estas fechas tan especiales.
P.D. Como postal Navideña, adjunto esta foto que es una de las que más me pide la gente. Efectivamente, son patas de perro por lo que supongo que el resto del animal descansará en el puchero que hay al lado a fuego lento. Una curiosidad, aquí en Hangzhou, contrariamente a lo que creíamos, SE COME PERRO, especialmente en estas fechas invernales debido a cierta teoría de la Medicina Tradicional China que, como profesional, prefiero obviar. | |
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Señales II
7 de Diciembre, 2006, 9:06
| SEÑALES II
Posteado por Javier Rubio
Imaginaos que un 23 de Noviembre, tempranín por la mañana, se levanta uno con el frío metido hasta el tuétano (esos días de “fai un cutu q’escarabuya el peyeyu”, que diríamos en Asturiano no normalizado). Hasta ahí, todo normal, ha llegado el invierno y ya sabemos lo que toca, a abrigarse con las estupendas imitaciones de North Face que nos hemos comprado. En ese momento, uno abre la ventana esperando encontrarse con un aire gélido… pero no, no está más frío que en otras ocasiones. ¿Qué está pasando? Pues sencillamente que ALGUIEN SE HA DEJADO LA PUERTA ABIERTA. La puerta en cuestión tiene unos 70 metros cuadrados de superficie y pasa por ser la fachada principal del edificio del Internacional College.
A los chinos no se les ha ocurrido otra cosa que tirar la fachada Sur del bloque en el que dormimos de tal suerte que es imposible calentar las aulas, los pasillos e incluso las habitaciones. Parece ser que las obras van para largo, según nos han dicho durarán hasta principios de Enero, así que supongo que nuestro consumo de calefacción se va a ir por las nubes. La verdad es que no me extraña que vayan a tardar tanto, en este país hay exceso de mano de mano de obra para cualquier trabajo menos para lo que realmente importa, toda la obra la está haciendo un solo chino (sin casco ni guantes ni botas de seguridad ni nada) y la verdad es que mucha maña no se da.
Cambiando de tema, el artículo de las “señales” me consta que ha tenido bastante éxito, así que voy a ampliarlo un poquito. La primera foto es del almacén de residuos del hospital y yo todavía me descojono cada vez que lo veo y eso que es bastante a menudo, porque el citado almacén está a medio camino entre nuestro edificio y el comedor principal de la Universidad. Puedo entender la prohibición de fumar en el interior del depósito, pero lo que no me cabe en la cabeza es porqué prohíben entrar con cuchillo y tenedor. Los cubiertos no son muy habituales en este país, pero supongo que saben para qué los utilizamos… así que me pregunto: ¿Creen que son instrumentos forenses? o peor aún ¿Es habitual que los Chinos se coman los residuos quirúrgicos?
Otras curiosidades relativas a este depósito, está permanentemente rodeado de gatos (gordos como jabalíes) así que supongo que no estará bien sellado. Y por último, el letrero explicativo que hay unos 50 metros más adelante ¿¿??? Según parece, en él se depositan “intestinos pacientes externos”, espero que les pidan permiso antes de extirpárselo...
Más señales: La de la izquierda, dice más o menos “Prohibido holgazanear”. Funciona, cada vez que paso por delante de una señal de estas (es bastante habitual encontrarsela en lugares públicos), noto como se me quitan las ganas de hacer el vago. Curioso país éste en el que apenas hay señales para regular el tráfico aunque hay montones para influir sobre el comportamiento humano.
La de la derecha no acabo de entenderla. Para mí que lo que quiere decir es que si pasas por debajo de una obra te ponen un birrete, pero debe de ser sólo para chinos porque yo lo he hecho en un par de ocasiones y no me han dado un doctorado. De cualquier forma, pasar por debajo de un andamio chino tiene su mérito, no se si tanto cómo para que “te gradúen”, pero desde luego es algo como para sentirse orgulloso.
Para los que sepan algo de estructuras coloco esta instantánea, a simple vista se pueden ver los puntos de apoyo sin calzar y sobre terrenos inestables, pilares pandeando, zonas mal aplomadas, más grados de libertad de los deseados en los nudos… y mi favorito, abajo a la izquierda, un tubo a compresión segmentado en dos partes meditante abrazaderas de unión metal-metal. Todo un poema. Por cierto, a fecha de hoy todavía no se ha caído, aunque si tuviera un nivel estoy seguro que podría demostrar que día a día los ángulos se alejan más de los 90º… les doy una semana más como mucho.
La última foto es un ejemplo patognomónico de lo que pasa con el tráfico en China. No es sólo su creencia de que los vehículos “deben de fluir como un río”, sin importar las normas de circulación, sino que además ellos mismos ponen obstáculos en la calzada Este arbolito está a unos 20 metros del edificio donde tenemos las clases los alumnos del grupo 1.5 y hacia las 10:30 de la mañana, horario de más tráfico en la Universidad, es un espectáculo quedarse mirando cómo bicis, motos, coches e incluso peatones, tratan de esquivar los escollos naturales que brotan de la carretera.
Ver para creer.
Ale, hasta otra.
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La visita al ICEX Shanghai
6 de Diciembre, 2006, 11:57
| ICEX SHANGHAI
Posteado por Javier Rubio
Tengo un poco abandonado el blog… sorry, ando liadillo. Han pasado muchas cosas en estos días en los que no he colgado ningún artículo, así que voy a intentar poneros un poco al día. El pasado Domingo 3 de Diciembre (hay que j., cómo pasa el tiempo que diría el poeta), nos fuimos a Shanghai porque el Lunes habíamos sido invitados por Manuel Gómez, el becario del IDEPA en la Oficina Económica y comercial de España en Shanghai, a visitar sus oficinas y conocer un poco la labor que realizan aquí.
El plan era coger un tren dirección a Shanghai hacia las 18:00, porque es un medio de transporte que ya hemos usado otras veces y que, por apenas 4 euros, te deja en la capital financiera de China en unas dos horas. Digo “era” porque, como todo en China, los planes no suelen salir bien, me da que en la versión China del Equipo “A”, a Anibal Smith habría que recortarle el slogan, sería algo así como “me encanta que los planes salgan, y punto”. Pese a que llegamos con tiempo más que suficiente, en China se debe de estar poniendo de moda el estilo dominguero, porque era imposible conseguir un billete para antes de las 22:00.
Lo bueno de este país es que, pese a que nada funciona como debería, existen todo tipo de alternativas “alegales” que, por un módico precio, funcionan bastante mejor que las alternativas “legales”. En la propia estación de tren hay un servicio clandestino de autobuses con dirección Shanghai. Digo clandestino porque ni tiene precio fijo ni horario de salida establecido. El precio para nosotros fue de 6 euros (una burrada, lo sé, pero no hubo manera de que nos rebajaran el sablazo, en parte por la pinta de turistas que teníamos, con nuestras mochillas “North Face” casi idénticas y las chaquetas “Columbia” exactamente iguales, todo ello adquirido en el “alegal” mercado negro).
El viaje en autobús, toda una aventura. No tengo fotos de éste en concreto, pero bien valen las del de Zhengzhou, pequeño, en mal estado, con olores que harían vomitar a una cabra y, por supuesto, preñado de chinos practicando costumbres chinas. Quien haya sufrido los autobuses de “refuerzo” de ALSA de la línea Asturias-Madrid, puede pensar que lo ha visto todo, yo también lo creía, pero me gustaría que tratara de imaginarse un autobús con 25 años de servicio a sus espaldas, un conductor que entrando en Shanghai se duerme, chinos escupiendo todo el rato, sentado al lado de una chinita con cara de ángel que se tira pedos como quien se rasca tras la oreja… Pese a todo ello, para mí, lo mejor del viaje en autobús fue una delicia gastronómica nunca vista, los pistachos con olor a pescado. No sé a qué sabían, pero en cuanto mi vecina (la de las flatulencias) abrió el paquete, fue como si de aquella abertura se escaparan las esencias de un secadero de bacalao… con razón la pobre niña tenía gases.
Llegamos a Shanghai a las 21:30 aproximadamente. El autobús, como corresponde a cualquier servicio clandestino, nos dejó en mitad de la ciudad aunque bastante cerca del hotel al que siempre vamos cuando hacemos noche en esa ciudad, el “Shanghai City Central Youth Hostel”, en el 300 de la calle Wuning. A mi me gusta porque es barato (unos 18 euros la habitación doble), limpio y tiene un estupendo bar donde el desayuno occidental sale por unos 2 euros incluyendo un café aceptable, huevos, tostadas e incluso bacon. El lunes, hacia las 12:30, teníamos la vista al ICEX que está en el piso 25, del Westgate Mall, en el 1038 de Nanjing xi . La verdad es que el trato que nos dispensaron fue estupendo, tanto por parte de Manuel (IDEPA) como del propio Jorge Dajani, Consejero Jefe de la oficina, que dedicó un rato a charlar con nosotros. Aprovechamos para beneficiarnos de la experiencia de Manuel en China (lleva ya un año por aquí como becario del programa de promoción exterior del IDEPA), abrasándolo a preguntas tanto en la oficina, como después en una entretenida comida en un restaurante italiano cercano.
Por la tarde, cómo no, de compras. Ir a Shanghai y no pasarse unas cuantas horas por los mercados de “fakes” es como ir a Beijing y no visitar la gran muralla. En esta ocasión nos pasamos por el “Fengxiang Clothing Gift Market” en el 580 de la propia calle Nanjing Xi. No se si es mejor o peor que los otros, pero debe de ser el más popular entre los españoles porque los encontramos por decenas. Hasta los vendedores chapurrean el castellano y te preguntan cómo se dice esto o lo otro. Lo del mercado de falsificaciones de Shanghai es imposible de entender: Por un lado, las autoridades cierran el recinto donde ha estado ubicado durante años, supuestamente por presiones de las marcas internacionales y, por otro, aparecen cuatro o cinco centros comerciales donde los reubican con calefacción, personal de seguridad, cafetería…
Por la noche, cena con más asturianos, Verónica, Juan y Miguel, de Linkpoint Europa y nuevamente Manuel, que se nos unió a la hora de llenar el estómago, como corresponde a todo buen asturiano.
El Martes teníamos una segunda visita “de negocios”, a las oficinas de “Herrero & Advocats Shanghai” en la Huai Hai China Tower, de la calle Renmin. Allí está otro asturiano, Lucas Díaz, antiguo becario del IDEPA y que trabaja ahora para esa firma catalana. Algunos ya habíamos conocido a Lucas unas semanas antes y a mi me quedaba pendiente la visita al templo del Buda de Jade de Shanghai, así que preferí irme en compañía de mi amiga Katerina (que nos había acompañado a Shanghai) a ver con mis propios ojos el famoso buda de más de dos metros de jade puro y dejar para mejor ocasión saludar de nuevo a Lucas. El templo me decepcionó, demasiada gente y demasiadas taquillas, hay que pagar por entrar en el recinto pero si quieres ver el buda que le da nombre tienes que volver a pagar. A mi personalmente no me mereció la pena porque incluso estaba prohibido hacer fotos.
Sin duda, uno de los mejores momentos del viaje a Shanghai fue la vuelta a Hangzhou. Por error al sacar los billetes (intentando exhibir mis conocimientos de Chino pedí asientos en un tren que “pasara” por Hangzhou, y no cuyo “destino” fuera Hangzhou), de tal suerte que acabé en el tren que, saliendo de Shanghai, va en dirección a Si Chuan, pegadito a Tibet. Una agradable sorpresa porque me metí de lleno en la China que andaba buscando y que el gobierno trata de ocultar a nuestros ojos. Pese a que el trayecto supone unas 50 horas, muchos pasajeros no pueden permitirse ni siquiera un asiento (no digamos vagón cama), de forma que el pasillo está lleno de viajeros de pie o durmiendo en el suelo, muchísimas mujeres (de una etnia desconocida para mi) con sus bebés a la espalda, animales…
La pena es que después de un par de fotos, se me echaron encima un montón de uniformados ¿policías? Intentando quitarme la cámara y diciéndome que no podía hacer fotos. La verdad es que no sé ni cómo conseguí salir airoso de la situación, teniendo en cuenta que en todo el tren sólo viajábamos dos occidentales (Katerina y yo) y que una “policía” en concreto empezaba a ponerse bastante agresiva. Cuando la situación se estaba poniendo un poco tensa, me acordé de un chiste que contaba mi padre sobre un sargento que decía “aquí no hay más cojones que los míos…” y me puse agresivo yo también. No sé si por mi reacción, o porque soy occidental o porque les dije que era periodista del National Geographic o porque empecé a enseñarles todos los carnets que llevo en la cartera (incluido el del videoclub), pero al final me dejaron tranquilo, aunque no me permitieron sacar más fotos.
Para asegurarse, un chino uniformado se quedó todo el rato a mi lado, escribiéndome preguntas en inglés y pidiéndome que le respondiera por escrito también. Supongo que todavía deben andar buscando en sus archivos a un tal Alan Smith, periodista mejicano que trabaja para Nacional Geographic, de madre china y padre alemán. (jis jis). Por cierto, que acabé haciéndome amiguete del chino en cuestión, hasta me dejó sacarle una foto…
Ale, otro día más.
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Señales
12 de Noviembre, 2006, 7:33
| SEÑALES (I)
Posteado por Javier Rubio
Es curioso lo rápidamente que se hace uno a un país. Hace unos días comentábamos entre nosotros lo extrañas que resultan para nuestros visitantes de España algunas costumbres chinas que a nosotros ya no nos llaman la atención. Cuando llegué a China, durante las dos primeras semanas, anoté en una libreta aquellas cosas que me resultaban más chocantes, en previsión de que esto pudiera suceder y me propongo dedicar una serie de post a comentar esas cosillas cotidianas que tanto sorprenden a los que vienen por primera vez a China, pero que nosotros ya hemos hecho nuestras. Hoy voy a hablar de señales y, aunque parezca un tema muy limitado, garantizo que da para mucho. Para artículos posteriores dejo el tema de la siesta en China, la costumbre de caminar hacia atrás, los aseos públicos…
El punto de entrada a China más habitual desde Europa es Shanghai, y ya recién bajado del avión, este país te obsequia con instantáneas como esta:
Se trata de una señal informativa frecuente en el metro de Shanghai y no tiene desperdicio. Según mi leal saber y entender, la parte izquierda prohíbe escupir, pero debo de estar equivocado, porque los chinos lo hacen con tanta frecuencia como nosotros respiramos. Una curiosidad, el desagrado que nos produce a nosotros verles escupir, es equivalente al asco que experimentan los chinos cuando nos ven echar mano de un pañuelo. Eso sí, los chinos han convertido el hecho de escupir en un arte que va precedido de un rascado bronquial profundo, amasamiento del producto, mecanizado de la pieza y finalmente su expulsión a considerable distancia. La parte derecha de la señal creo que no necesita explicación. Por extraño que parezca en China no se puede entrar con explosivos en el metro […], huelga decir que lo considero una intromisión inaceptable en la libertad del individuo por parte del estado, pero qué se le va a hacer, ahora dejo la dinamita en casa cuando voy a coger el metro.
Cuando decimos que en este país el inglés es inútil es posible que estemos exagerando un poco. Más bien habría que decir que "nuestro inglés" es inútil, porque constantemente vemos paneles informativos en inglés, pero en la increíble variante china. Cuando uno ve cosas como estas, casi puede sentir a Shakespeare revolviéndose en su tumba. Lo que me llama más la atención es que, normalmente, cuando uno va a escribir un cartel en varios idiomas, se informa, busca un traductor o lo que sea, aquí no, los chinos no pueden reconocer que no saben algo así que lo escriben como les da la gana y ahí se puede quedar durante años con tal de no dar su brazo a torcer.
Esta es una de mis favoritas: Prohíbe tirar herramientas a través de las ventanas de la pagoda de Hangzhou. Con ésta me pasa lo mismo que la de los explosivos, me jode tener que dejar el cinturón de chapuzas cuando voy a hacer turismo, pero "allá donde fueres…"
Una sobre los baños, aunque ya digo que queda pendiente hablar de los aseos públicos en este país. Ir al baño en China es una actividad sólo para aventureros. Uno se puede encontrar cualquier cosa: Dos piedras, un agujerito, unas tablas, un hoyo… pero siempre hay una constante, el olor. Cuando uno se encuentra un baño como el de la foto le apetece quedarse a vivir allí, es increíble lo que uno llega a añorar un water, jabón para lavarse las manos o una simple toallita de papel.
De cara a las próximas olimpiadas, el gobierno está haciendo un enorme esfuerzo por mejorar los baños públicos, funcionarios especializados en chequear aseos (apasionante trabajo) van recorriendo bares, casas de té, estaciones… informando a los responsables de las medidas higiénicas que han de tomar durante los próximos dos años. Me da que esto es como lo de la prohibición de escupir en la calle, no acaba de ser suficientemente clara.
Ale, otro día más.
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Sobre las instituciones que hay tras este proyecto
31 de Octubre, 2006, 16:21
| De las instituciones que respaldan este proyecto
Posteado por Javier Rubio.
Tras un par de meses aquí y, aun a riesgo de que algún lector me llame pelota, va siendo hora de presentar a las instituciones que, con su compromiso, han hecho posible este proyecto. Creo que es justo porque, como para cualquier pionero, patrocinar y tutelar un Master como éste requiere una elevada dosis de audacia y posiblemente una mano izquierda hipertrófica para lidiar con una cultura tan distinta a la nuestra como la China.
Además, me acabo de dar cuenta de que habitualmente soy muy crítico en mis posts y creo que a veces eso puede trascender a las instituciones y llegar incluso a afectar a las personas que están tras esas instituciones. No me parece de justicia, entiendo que éste es un proyecto totalmente nuevo y muy ambicioso al que habrá que pulirle algunas aristas en sucesivas ediciones, pero que se está desarrollando todo lo bien que cabía esperar.
Voy primero con el aspecto académico:
La gestión académica del máster está en manos de la ABS-FENA (Asturias Business School-Fundación escuela de Negocios de Asturias). Concretamente la persona responsable del proyecto es Beatriz Pezón, directora del área de postgrado, la cual nos acompañó a China y estuvo a nuestro lado durante la primera semana de aclimatación (nunca mejor dicho, porque la sensación de calor que ya vamos olvidando, era algo difícil de describir).
Desde su despacho en el Centro de formación de la Cámara oficial de Comercio Industria y Navegación de Gijón, es la encargada de “tirarle de las orejas” a Mr.Wang (director del programa internacional de Zhejiang Da Xue), no por su cumpleaños, sino cuando el unidireccional pensamiento chino nos lleva a “conflictos” derivados de nuestras diferencias culturales. Que nadie se preocupe, no se prevee una escalada en las hostilidades, se trata de pequeñas escaramuzas como que, sin previo aviso, nos corten la luz porque la Universidad de Zhejiang asigna 60 Kw por alumno y mes y no debemos pasarnos. Si te pasas te cortan la luz, a traición porque digo yo que los muy macarras tiene que ver cuando estás a punto de pasarte, y podrían darnos un toque, se paga lo que haga falta y tan contentos todos. Esto último, que parece gracioso, no lo es tanto porque uno puede encontrarse tranquilamente trabajando en su ordenador y, de repente, le cortan la luz porque ha consumido los 60 Kw asignados por alumno / mes. Da igual que uno trate de hacerle entender al personal que las cosas no se pueden hacer así, que primero se avisa y luego se corta la luz, y no al revés… sonríen y ya está. En esto se parecen a aquellos forajidos de leyenda de las películas, que primero disparaban y luego te preguntaban el nombre. Como yo personalmente he comprobado lo difícil que es “negociar”, “discutir” e incluso “hablar” con un chino, vaya por delante mi reconocimiento para aquella que habitualmente tiene que lidiar con uno de los ejemplares más sonrientes de la especie china, el citado Mr. Wang. (Para toda China, considérese la variable “Sonriente” = “Me da igual lo que me digas, yo ya tengo una decisión tomada, te digo a todo que sí aunque no entienda nada”.)
En segundo lugar, la “pela”,
¿Quién paga todo esto y porqué? (Para que no se me suba a la chepa ningún bloggero) Pues todo esto sale del programa de promoción exterior del IDEPA, el Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias.
No recuerdo las cifras exactamente, la verdad es que globalmente eran mareantes, pero lo que si recuerdo es que nuestro máster suponía una pequeña parte del presupuesto del Programa de Promoción exterior 2005-2008 y que el conjunto del programa está enfocado a una rápida amortización de la inversión, según el conocido “sembrar para recoger”. La apuesta del IDEPA por China es realmente fuerte, y abarca actividades como nuestro máster, pero también misiones comerciales (con las que se facilita a empresarios asturianos acceder al mercado y medios de producción chinos), ayudas para la internacionalización, las “Becas de comercio exterior” y otras muchas. Creo que el interés por China está plenamente justificado. Potencialmente es el mercado más prometedor del mundo y todo el mundo quiere y tiene que estar aquí. Llegar ahora y como lo está haciendo el Principado de Asturias creo que es un acierto, y los que me conocen saben que no soy muy dado a hacerle guiños al gobierno.
Otras instituciones que nos han apoyado en algún momento:
Bueno ya he comentado en otros post la visita institucional que tuvimos hace unas semanas, el contacto fluido que mantenemos con nuestro consulado en Shanghai (algunos compañeros de otros países ni siquiera han sido recibidos por su cónsul y desde luego no les invitan a los “saraos” que organizan) y queda pendiente comentar la cena que algunos miembros de nuestro grupo tuvieron con Javier Vidal en representación del Ayuntamiento de Oviedo.
Hoy, además, me gustaría citar a Elisa Llaneza, Directora General de turismo y a Cristina Álvarez y Noemí Castaño, de la Sociedad Regional de Turismo porque precisamente anoche nos llegó un envío de material de su parte. Algunas de las cosas nos son muy útiles en nuestra vida de estudiantes (cuadernos, bolígrafos…), pero además nos han enviado una interesante colección productos promocionales del Principado con los que ya hemos comenzado nuestra propia labor de promoción exterior: Esta tarde “redecoramos” la cocina y el pasillo anexo con los pósters del oso pardo, la playa de la Concha de Artedo o el Cabo Peñas. A lo mejor un día de estos ponemos un puestecillo en el Hall y regalamos fotos de Asturias, lápices o lo que sea a los chinos que se acerquen a mirar.
Bueno, nada más por hoy. Me voy a la cama que ponerme tan positivo cansa mucho.
Un saludo a todos. |
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Fiesta española en Shanghai
18 de Octubre, 2006, 13:03
| Fiesta en el Consulado.
Posteado por Javier Rubio.
El Jueves 12 de Octubre, con motivo de la fiesta nacional de España, fuimos invitados por la oficina del Consulado General de España en Shanghai a una recepción en el JW"s Marriott, en el 399 de Nanjing West Road. Calculo que habría unos 400 españoles en el magnífico salón de la 5ª planta del hotel, amen de un puñado de representantes de otras oficinas consulares, entre las que pudimos identificar a las de Grecia, Japón y Austria entre otras muchas. Por nuestra parte, nosotros enviamos una "delegación" en representación de todo el grupo: Javi, Pedro, Elena, Estela, Isabel y yo mismo.
Tras un breve discurso de nuestro cónsul D. Alejandro Alvargonzález San Martín, (Gijonés amabilísimo, por cierto) dio comienzo un interesante sarao durante el cual tuvimos ocasión de conocer un poco más de cerca a la comunidad española de Shanghai. A título personal, a mí me sirvió para hacerme una idea del perfil del expatriado español en Shanghai: No hay mediana edad, o bien se trata de becarios de distintas instituciones, jóvenes, del estilo de aquellos JASP del anuncio, o bien se puede encontrar uno personajes ya talluditos, con mucha experiencia empresarial y supongo que unas condiciones laborales acordes a su condición de seniors. Hay honrosas excepciones: Como Juan y Verónica de "LinkPoint Europe", con los que solemos coincidir en todos los actos a los que somos invitados y a los que llamamos cuando vamos a Shanghai por eso de que son Asturianos como nosotros. Ambos dirigen su propia consultoría y centro de negocios la capital financiera de China, y la verdad, no considero justo ubicarlos en ninguno de los anteriores grupos, son jóvenes pero los veo bastante más "centrados" que la mayoría de los "jóvenes" que conocí aquella noche.
Una vez clasificados por edades, creo que es interesante (y revelador) hacer una clasificación por comunidades autónomas de procedencia: Catalanes, vascos, valencianos y madrileños yo dirían que conforman el 80%-90% de los expatriados en Shanghai (qué curioso, ¿Verdad?). Cataluña lleva aquí años, eso se percibe en el tipo de puestos que desempeñan los catalanes, son el grupo de mayor edad y probablemente el de mayor responsabilidad en sus empresas. Además están formando una nueva generación de expatriados a través de proyectos como las becas de la Caixa. Valencia está apostando muy fuerte por China, pero desde hace menos tiempo, se trata de jóvenes becarios del IVEX (El Instituto Valenciano de Comercio Exterior) en su mayoría. Un proyecto interesante, sin duda, porque están tocando otros centros financieros, no sólo Shanghai, sino también Hong Kong por ejemplo. Por cierto que uno me debió de ver pinta de Alfredo Landa porque no paraba de invitarme a una fiesta "con suecas". Vascos, como las meigas, haberlos haylos, pero yo no llegué a contactar con ninguno, aunque todo el mundo me asegura que son el segundo grupo más numeroso.
Asturias: En la medida de nuestras posibilidades. Yo diría que estamos haciendo las cosas muy bien, despacito pero con buena letra. Conocimos a un par de los becarios del IDEPA, el actual, Manuel Gómez, muy majo y muy centrado, interesante y el anterior, Lucas, que se ha pasado ya a la empresa privada y trabaja para Herrero abogados, (bufete catalán, cómo no), vamos que se ha pasado al "lado oscuro" X-D.
Más asturianos, Eduardo García de Ingenor, típico asturiano simpaticote, de esos con los que te puedes ir a comer una fabada cualquier día y seguro que te lo pasas bien. Y sin duda alguna el asturiano más relevante aquí en Shanghai, D. Alejandro Alvargonzález, el cónsul general, accesible, simpático y con una visión muy particular sobre China y su ubicación en el cosmos. Con éste preferiría irme de copas, aunque tampoco diría que no a la fabada que la señora de Alvargonzález asegura preparar aquí en China.
Como digo, la presencia Asturiana, aunque pequeña, tiene bastante peso y creo que tendrá mucha mayor relevancia en muy poco tiempo porque estamos haciendo las cosas de forma distinta (mejor?) que otras comunidades. Me explico: Creo que es un acierto por parte del IDEPA (y del Principado), concentrar sus esfuerzos en Zhejiang, machacar constantemente este objetivo y no dispersarse por otras regiones. Shanghai es un mercado muy trillado, catalanes, vascos, valencianos y madrileños tienen ya sus contactos, una extensa red tejida con "guanxi", e incluso canales propios de distribución, asesorías legales… creo que es tarde para intentar quedarse con un trozo del pastel, aunque es imprescindible que gente como Manuel o Chicot sigan allí, al fin y al cabo sigue siendo la capital financiera de Asia. En Zhejiang somos los primeros en llegar (a nivel institucional), y el potencial de esta región es inmenso. El puerto de Ningbo por si mismo ya justifica cualquier esfuerzo por estar aquí, pero es que además en Zhejiang hay decenas de ciudades de más de un millón de habitantes, preñadas de chinos que en no mucho tiempo tendrán un poder adquisitivo medio y ganas de gastarse su dinero.
Nuestro proyecto es absolutamente pionero no sólo por la región de destino, sino por las características del mismo. Me sorprendió comprobar que prácticamente ninguno de los becarios del IVEX, ICEX o la CAIXA hablan chino. Incluso gente que lleva aquí años apenas chapurrea un poquito el Hanyu. Nosotros no se puede decir que seamos Cervantes, pero entendemos y nos hacemos entender con cierta soltura. Nuestro máster llama bastante la atención aquí y creo que el interés está justificado porque somos los únicos que disponemos de tiempo para estudiar el idioma y conocer la cultura china al no estar limitados por la jornada laboral. Si acaso, yo cambiaría una cosa: Creo que seis meses es muy poco tiempo, es un quiero y no puedo, me temo que nos va a dejar "a medias" en nuestra andadura china.
Ale, otro día, más.
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Topicos sobre China
4 de Octubre, 2006, 10:38
| Typical Chinese
Posteado por Javier Rubio.
Aprovechando que tengo que quedarme en Hangzhou durante toda la semana de fiestas, he aprovechado para recorrer un poco la ciudad (en bici, como un chino más) a la caza de instantáneas que confirmen o desmientan los tópicos que, sobre China, hay en España. De momento he podido comprobar que algunos son totalmente ciertos, otros supongo que se irán confirmando con el tiempo. Este post va especialmente dedicado a María (Mariasun de nuevo Nick, aunque para nosotros sigue siendo Maliya, que lo sepa), ya que fue ella la que nos contó la mayoría de estas cosas.
Primer tópico: La forma de sentarse en la calle.
Plenamente confirmado, en cualquier lugar, ya sea en la calle, en la sala de espera de un hospital o en la cola del autobús, uno puede encontrarse a media docena de chinos de esta guisa. Nosotros lo hemos bautizado "aperiquitarse", y a fé mía que parecen periquitos, sobre todo si, como éstos, están alegremente picoteando maiz. Juro que he intentado adoptar la misma postura, entre otras cosas porque más de mil millones de chinos no pueden estar equivocados, tiene que ser cómoda. Pero me resulta imposible. Mis conocimientos de anatomía me llevan a pensar que los ilíacos de los chinos deben de estar posteriorizados y los fémures en rotación externa, lo cual explicaría porque caminan siempre como si se acabaran de bajar del caballo. No obstante, una amiga china nos explicó que se debía a que los Han (la étnia mayoritaria en China), tiene una relación pierna/tronco menor que los occidentales, pa entendernos, que son paticortos, lo cual también es cierto y explicaría de manera más sencilla (aunque menos elegante) porqué ellos pueden y yo no. Hay una tercera posibilidad, la más compatible con el principio de la navaja de Occam, que la dificultad estriba en mi barriga (los chinos no tienen, corolario de tópico confirmado), aunque me jode que en este caso "la belleza de la sencillez" que diría Occam pase por llamarme a mí gordo. No obstante, si esto es cierto, podré confirmarlo empíricamente durante los próximos meses porque, al ritmo al que estoy perdiendo peso, podría "aperiquitarme" en un par de semanas.
Segundo tópico: A las chinas no les gusta estar bronceadas.
Confirmado también. La verdad es que no hemos visto una china morena (al menos de la etnia Han). Cuando nos hemos ido al interior del país sí que hemos visto féminas tostadas, pero evidentemente son de otra raza, y es un tostado modelo albañil. Cada vez que sale el sol en Hangzhou, que no es muy a menudo, las chinas jóvenes (y las no tan jóvenes) se esconden bajo un paraguas. Es un espectáculo salir a la calle y ver a las chinitas, tanto caminando como en bicicleta, protegiéndose del sol como los vampiros. En las droguerías y centros comerciales uno no es capaz de encontrar desodorantes, pero hay cientos de cremas blanqueadoras, incluso para hombres. Me da que el modelo "metrosexual" de China debe de ser un híbrido entre Drácula y Luis XIV.
Tercer tópico: El tráfico. Lo del tráfico en China es espectacular. Nadie, repito NADIE respeta ni una sola norma de tráfico. Según los chinos, las señales están ahí para que, cuando haya un accidente, se pueda determinar de quien es la culpa. […]. La mejor explicación que me han dado sobre su forma de conducir es que los chinos creen que el tráfico debe de fluir como un río. De esta forma, cada uno busca el hueco por donde pueda (aún a costa de ir en dirección contraria, marcarse un 180º en mitad de una autopista o meterse por la acera), el caso es que fluya… Pitan constantemente, pero lo mejor es que ni se ofenden porque les piten ni lo consideran un agravio, pitan para avisar, en plan "ahí vooooyyyy".
Cuarto tópico: Todos los chinos van de uniforme
Hombre, no todos, pero entre un 40%-50% de la población luce algún tipo de uniforme. Además, salvo en algunos casos, deben de ser heredados como en la España de hace unos años la ropita del hermano mayor, o eso, o lo chinos encojen. En cualquier caso, aquí todos llevan uniforme "pseudomilitar" , con galones, gorra de plato, correajes y toda la parafernalia. Al principio acojona un poco porque no sabes si estás hablando con un general o con un botones, pero con el tiempo aprendes a reconocer los que realmente importan que, paradójicamente, son los más sencillitos. En uno de mis insomnes paseos nocturnos por la ciudad, me dí cuenta de que me seguía un grupo de uniformados. Un poco preocupado por si eran policías, militares o similar, me di la vuelta y fui directo hacia ellos. Resulta que eran una especie de vigilantes de la universidad, que me seguían no sé si por curiosidad al ver a un occidental paseando a las 4:00 de la mañana o porque tenían orden de escoltarme, el caso es que me acompañaron de vuelta a mi habitación y creo que no me arroparon porque no les dejé, así de cariñosos eran.
Quinto tópico: El desbocado sector de la construcción.
Cuando estábamos en España, en una estupenda charla con un representante del grupo Temper, que lleva unos cuantos años aquí, nos comentaba que el ritmo de la construcción es frenético. Tiran barrios enteros y levantan rascacielos casi de un día para otro. Es totalmente cierto. En ocasiones vemos un barrio y nos preguntamos cuánto tiempo le queda, porque da la impresión de que es un anacronismo rodeado por rascacielos de 40, 60 o más plantas. Aquí no se andan con chiquitas, las demoliciones se hacen en grupos de 5 o 6 manzanas y al día siguiente ya están excavando los cimientos. En casi todas las ciudades que hemos visitado, conservan una o dos calles de edificios tradicionales, de planta baja o bajo más uno, pero quedan convertidas en atractivos turísticos, salpicadas de negocios de artesanía, imitaciones de productos occidentales de lujo… algo así como el pueblo de asturias de la feria de muestras.
Hay otros muchos tópicos que hemos ido confirmando, entre ellos el de los "ganbei" durante las comidas o cenas sociales, el asqueroso vicio de escupir o el de que les resulta extremadamente molesto que nos sonemos los mocos. En esto último hemos llegado a un punto de equilibrio, cada vez que un chino escarba en sus bronquios para escupir a mi lado, yo me saco un pañuelo y me sueno los mocos con toda la fuerza posible. Creo que esta es la esencia de la famosa "alianza de civilizaciones", je, je.
Bueno, nada más por el momento. |
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El Show de Truman
4 de Octubre, 2006, 2:24
| La importancia de encontrarse donde uno no debería.
Posteado por Javier Rubio.
Estoy fuera de lugar, me siento como el protagonista del Show de Truman cuando, de repente, decide cambiar sus hábitos porque el mundo que le rodea no le encaja. Para los que no conozcan la película, explico que va de un tipo al que desde niño meten en un enorme plató de televisión y crean alrededor un mundo artificial para él, de forma que, sin saberlo, es el protagonista de un show televisivo tipo "Gran hermano". El es el único personaje real, todo lo demás son actores que desempeñan un papel en el show, y que, cuando Truman se va dormir, se van a sus casas hasta otro día. Pues eso, en el Internacional College ahora mismo soy Truman, lo cual refuerza mi impresión de que toda esta China que me rodea no es más que un decorado.
No debería estar aquí, desde ayer no veo a otros occidentales porque todos se han ido a Shanghai, Beijing, Xi'an, …. a pasar la semana de fiestas, y es allí donde supongo que se habrán ido también los "actores" chinos del Internacional College. No tengo agua caliente (supongo que ni yo ni nadie), anoche el campus se quedó completamente a oscuras, los pasillos están sucios (las actrices operarias de la escoba supongo que también se habrán ido a sus casas), no hay cafetería… y lo más alucinante, no veo ni una sola cara conocida entre el personal de la Universidad. Ni siquiera mi amigo "Alvin" el bedel del turno de noche, está por aquí. Las chicas del mostrador han sido reemplazadas por chinas de mediana edad, con mala leche y por supuesto absolutamente desconocedoras del inglés.
Esta mañana, como siempre, he ido a desayunar. Por cierto, que creo que soy el único occidental y desde luego el único español, que desayuna comida china en todo el internacional college, los demás abandonaron hace semanas esta arriesgada práctica. Al entrar por la puerta del comedor, miradas, comentarios por lo bajini, risas… como si fuera la primera vez que me ven. Pues es cierto, es la primera vez, no conozco a ninguna de las 10 o 12 camareras que sirven el desayuno. Estas son bastante mayores y mucho más feas. Me han cambiado hasta el menú: Chaomian? Mei You, Chunjuan? Mei You… lo único reconocible que había para comer era: Un huevo "frito" al estilo chino, osea, sin yema, el pan de sésamo y las bolitas de pasta que, depende del relleno, están comestibles o no.
Por cierto que las de hoy no eran comestibles. Una cosa más, los precios del desayuno han caído drásticamente de ayer a hoy. Hoy me ha costado 1 yuan todo, mientras que habitualmente pago 3 o 4 yuanes. Claro, nadie les ha dicho a estos actores que el occidental es el protagonista, que hay que clavarle…
La experiencia de quedarme sin vacaciones me parece que, aunque dura, va a ser tremendamente provechosa, me está permitiendo darme cuenta de que el internacional college es una especie de decorado, es la China que los chinos quieren mostrar, lo que quieren ser y lo que quieren que nosotros nos imaginemos que son. Con razón Mr. Wang desanimaba a mis compañeros en relación a su viaje a Henan. Bueno, por lo menos conservo el internet. El ordenador es mi respirador artificial, es lo que me conecta con el mundo y me permite "viajar" desde esta habitación que cada vez se me está haciendo más pequeña.
Como me aburro, a lo mejor esta tarde cuelgo otro post.
Un saludo. |
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Fakes
24 de Septiembre, 2006, 4:55
| FAKES
Posteado por Javier Rubio
Si tuviera que definir China en una palabra, tendría que decir que China es una falsificación. A veces se trata de una copia muy lograda, pero en otras ocasiones la imitación es esperpéntica. La China que están fabricando sus últimos gobernantes, no es más que una mala copia del "Mundo feliz" de A. Huxley, el "Equilibrium" de K. Wimmer, y ni siquiera en eso han sido originales. Resulta un poco penoso que el esfuerzo de los chinos por adaptarse a la economía de mercado, pase por copiar literalmente el modelo occidental sin llegar a entenderlo. Simplemente lo copian, quedándose en las formas, pero sin llegar al fondo. Resulta más penoso aún que una cultura milenaria como la suya no sea capaz de ver el valor intrínseco de su historia y trate de occidentalizar su patrimonio de manera indiscriminada.
Hace unos días, por ejemplo, visitamos el Templo Lingyin:
Construido en el año 326 a los pies de la montaña Lingyin, es uno de los templos budistas más antiguos de China, con casi dos mil años de historia. Pues bien, los chinos están "reconstruyendo" el templo, como quien erige un almacén de aperos de labranza. El concepto de reconstrucción en este país pasa por sustituir lo viejo por una copia exacta con nuevos materiales. No existe la palabra "venerable" en su vocabulario? No pueden entender que el valor intrínseco del templo no reside en su arquitectura (que también), sino en la historia que reposa sobre sus piedras de 2000 años de antigüedad, en los motivos y limitaciones técnicas que determinaron esa arquitectura y no otra…
La falsificación es una sospecha que flota sobre todas las cosas que uno observa en esta China.
Han copiado Venecia…. en mitad de un descampado, sin sus olores, sin los motivos que hicieron de Venecia un lugar único en el mundo, y, por supuesto sin su encanto. Lo más sangrante del caso es que muestran al público su falsificación completamente orgullosos de haberla erigido en apenas dos años, lo cual me lleva a temer que no son conscientes de la burrada que han hecho. Hace un par de días, con motivo de la presentación de Asturias en la Expo - Ocio, tuvimos ocasión de visitarla y, la verdad, podía habérmelo ahorrado. Me queda la duda de si piensan hundirla poco a poco en el "mar" como a su homóloga Italiana, y si dentro de 200 años la Venecia China será la única y verdadera, la historia es dúctil y maleable, como lo demuestra el hecho de que la gente visita la gran muralla china como una superestructura centenaria y la verdad es que la parte abierta al público apenas tiene 40 años.
Han copiado un modelo económico, el nuestro, pero siguen aplicando políticas extremadamente intervencionistas de forma que el mercado es aquí un pálido reflejo de lo que debería ser, da la impresión de que se mueve más dinero negro que en una mina de Marbella. En ese afán por desarrollarse, han convertido Shanghai en una burda imitación de New York, incluso Pudong tiene similitudes con Manhattan.
Copian relojes, bolsos, complementos, nuestra moda… copian nuestros gestos, nuestras costumbres… lo copian todo. Nos observan, porque los occidentales somos referentes de imagen para ellos. Estoy seguro de que si todos los occidentales aquí en el Internacional College saliéramos mañana a la calle con una flor en el culo, al día siguiente Zhejiang sería el más bello jardín, poblado de Chinos "rosados", "amapolados" y cómo no, con la flor de loto. Además producirían copias en tres calidades incluyendo una mejorada, todas ellas a precios muy por debajo de los del mercado. Me siento profundamente decepcionado del rumbo que está tomando esta China. Hace años que admiro y observo desde la distancia esta milenaria cultura y algo se me rompe por dentro cuando los veo "restaurando" una pagoda de 1000 años de historia con hormigón armado. Duele como el directo de Paulina Rubio.
En unos días en China se celebra la Golden Week, una suerte período de asueto global en toda China, y algunos compañeros tienen pensado visitar Beijing (prohibido llamarlo Pekín), Xi'an y otros lugares turísticos de esta nación. A mi me está dando una pereza terrible. Viaja conmigo la sospecha de que todo lo que veo está ahí puesto para que el occidental vea la "milenaria historia china", reflejada en un decorado de cartón piedra. Me da la impresión de que en cuanto los laowai nos vayamos, brigadas de hombrecillos de ojos rasgados se afanarán en desmontar el decorado hasta el año que viene. Creo que mi apuesta va a ser por la China profunda, hacia el corazón de las provincias de Henan o Yunan, donde probablemente no ha llegado aún la larga mano de estos "saqueadores" de monumentos. Aunque me da que llego tarde, la revolución cultural seguro que se ha encargado ya de enterrar paisajes, monasterios, leyendas y pasajes enteros de la historia China.
Se me ve un poco "quemado", ya lo sé. Pero es que me da la impresión de que desde que han empezado las clases lo único que he hecho es, cómo no, COPIAR (lo cual demuestra que mi inmersión cultural es absoluta). El sistema educativo de este país, incluso para extranjeros titulados como nosotros, algunos con dos carreras, másters, suficiencia investigadora… pasa por ponernos a copiar sin ton ni son caracteres chinos. En algunas ocasiones el ingeniero que cohabita en mi cuerpo se revuelve y me tira de la lengua para que proteste por la absoluta ausencia de método, por la incoherencia de intentar aplicar sistemas de enseñanza para niños a adultos racionales. Cuando se me pasa, vuelvo a retomar los deberes y trato de ajustar mi mente analítica a su ritmo de clases, desarrollando métodos de aprendizaje que aprovechen la educación que he recibido previamente. En esos momentos, paso de hoja y me encuentro que tengo que copiar tres millones de veces las palabras "qi ping qing pong pang nin ming mang ma" y me dan ganas de estrangular a alguien. En lugar de eso, creo que me voy a tomar una copa.
Por cierto, que ya nos ha abandonado la misión comercial que nos visitaba hace un par de días. A las autoridades del Principado que vinieron a nuestra Universidad, gracias por su apoyo, creo que los chinos se quedaron impresionados. Gracias también a quien corresponda por la estupenda comida que nos brindaron en restaurante de la Expo, hasta los chinos comieron como si lo fueran a prohibir. A los empresarios que viajaron hasta aquí, suerte en sus negocios, es posible que en poco tiempo tengamos que colaborar más estrechamente, así que ya saben donde encontrarnos. Al IDEPA, nuestro agradecimiento por poner en marcha un programa como nuestro máster. Sabemos que somos unos privilegiados por estar aquí, aunque nos quejemos de la comida y otras cosillas. Repetir una vez más que la experiencia está siendo tremendamente positiva y que esta formación no tiene precio aunque supongo que la dirección financiera del IDEPA no estará de acuerdo (je, je).
Por último a Cristina, Noemí y Dña. Elisa Llaneza, Directora General de Turismo, GRACIAS por la fabada, estoy seguro de que haremos buen uso de ella, aunque no sé todavía dónde vamos a prepararla.
Buen viaje a todos.
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SHANGHAI
18 de Septiembre, 2006, 14:54
| Una visión personal….
Posteado por Javier Rubio.
No me gustan las grandes ciudades. No me refiero a Hangzhou, sino a Shanghai. Hangzhou, aun siendo enorme, conserva un cierto ritmo provinciano pero en Shanghai el estilo de vida occidental, trepidante, acelerado y siempre un paso por delante de ti, lo ha impregnado todo. El sábado por la tarde y de forma unilateral, decidí volverme a Hangzhou yo solito, puesto que Shanghai no es la China que yo busco, de hecho es el estilo de vida que abandoné hace ya un par de añitos en Madrid y no me apetecía reencontrarme con él aquí en China.
Todo el este del país es una región de mercaderes, negociantes, eso se percibe en Hangzhou igual que en Shanghai. Sin embargo en la segunda, uno se da cuenta de que llevan siglos tratando con occidentales. Todo se vende, todo se regatea y la amabilidad que percibo aquí en Hangzhou, se ha perdido. Hay que regatear incluso el precio de la habitación, aunque ya hubiera sido reservada y abonada por internet, los taxistas juegan al despiste e incluso en las fruterías tratan de timar al "turista" y coño, yo no me siento ya turista.
Sin embargo Shanghai es quizás la ciudad que mejor describe la taimada frase de que China es un país de contrastes, y como muestra, la foto de este señorín, fumando tranquilamente su pipa, mientras a unos 5 metros había un grupo de "músicos" extremadamente escandalosos haciendo ruidos con platillos y tambores, y todo ello en el centro de una de las zonas financieras más importantes del mundo. La verdad es que me resulta cansino tener que regatear constantemente. El sábado sin ir mas lejos, cuando estaba intentando sacar el billete de vuelta a Hangzhou, se me acerca un chino, me coge la maleta y se aleja caminando al tiempo que me dice que le siga (supongo que era eso lo que me decía). Según parece, lo que intentaba era cobrarme por sacarme él el billete, pero digo yo que esa no es forma, porque a poco le cuesta un soplamocos, que a mi esas bromitas no me hacen ni puñetera gracia. Bueno, en mitad del "altercado", aparece otro chino vestido de uniforme (como ya comenté antes, aquí lleva uniforme pseudomilitar todo el mundo), y me espanta al chino del principio. Este segundo, mucho más amablemente y en un perfecto inglés, me pide que le siga hasta una especie de caseta mientras yo ya estoy arrepintiéndome de haberle levantado la voz al primero, no vaya a ser que el uniformado sea policía y me diga que tengo que poner una denuncia. Al fin y al cabo el chino de la maleta sólo quería sacarse unos Yuanes…. A ver si por la tontería lo van a detener y aquí no se andan con pijadas con los que estafan a los extranjeros… joder, si hasta tenía cara de tío majete…
Pues mientras estaba yo dándole vueltas a mis remordimientos y decidido ya a poner cara de poker y hablarles sólo en español (a ver quien es el guapo que encuentra un intérprete), va el tío, saca una calculadora y me planta un 30 (yuanes, evidentemente) en la cara. No salgo de mi asombro… este no es policía (o eso espero), es simplemente otro chino más grande y más elegante que el primero, que intenta también sacar tajada. ¿Tanta cara de gilipoyas tengo?, Hombre, ya sé que en China no paso por un nativo, pero en el resto del mundo pongo la cara de Lunes y la gente no suele intentar timarme, es más, alguno se acojona. Pues aquí no, todos a por el extranjero. Como ya se estaba haciendo tarde y la verdad no tenía ni idea de donde tenía que sacar el billete, cojo la calculadora e inicio el consabido proceso de regateo. Le planto un 5 en la pantalla al tiempo que decido que de 10 yuanes no voy a pasar. El tío baja a 20, supongo que esperando que yo ponga 15, pero me quedo en los 5. Al final, tras unas cuantos aspavientos y un intercambio de insultos por lo bajini, él en chino aunque con una sonrisa de oreja a oreja y yo acordándome de su madre al más puro estilo castizo mientras sonrío, quedamos en 10 (un euro aproximadamente). La verdad es que es la mejor compra que hice en Shanghai, por un euro el tío se saltó la cola de los billetes (kilométrica), me consiguió un asiento estupendo y me llevó hasta el andén. No me arropó ni me dio el beso de despedida porque no se lo permití, lo cual me lleva a pensar que le pagué mucho, con un par de yuanes hubiera sido suficiente. No nos abrazamos ni nos dimos el número de teléfono, pero creo que fue un buen trato para ambos.
El viaje en tren, estupendo. Tratando de entender lo que podía de las conversaciones de los chinos y mirando para otro lado cada vez que uno escupía (y lo hacen muy frecuentemente). Imbuido como estaba en mi papel de chino, hasta acepté el té que sirven las "azafatas" a los pasajeros de asiento blando. Mala idea, por cierto, casi me quemo el esófago.
Tras dos horas de viaje, otra vez en casa. Y digo casa porque así es como percibo Hangzhou. Llevo aquí sólo dos semanas, pero cuando cogí el taxi y el taxista me entendió la dirección a la primera (no como en Shanghai), ví que me estaba llevando por calles ya conocidas (sin rodeos), e incluso habló conmigo partiéndose de risa porque apenas podía entenderme, me sentí como en casa. Por cierto, por las fotos parece que me ha encantado Shanghai... tanto edificio y tanta panorámica, pero las coloco para mi hermano, por un lado porque si estando en Shanghai no hago fotos de edificios, me mata y por otro, porque se que le gustan más los rascacielos que a los gatinos la leche... los arquitectos están un poco taraos, digo yo. Por cierto, Jose, que es cierto eso de que usan andamios de bambú. Ver para creer.
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Las primeras clases
14 de Septiembre, 2006, 18:42
| Las clases en Zhejiang da xue Posteado por Javier Rubio. Bueno, pues ya llevamos un par de días de clase, creo que ya tengo material para contar de que va todo esto. Lo primero que nos ha llamado la atención es que a tres de nosotros, sin realizar ningún tipo de prueba y de forma totalmente arbitraria, nos han destinado a un grupo "avanzado" (dentro del nivel principiante, gracias a Dios). Como a mi me han puesto en ese grupo, cuento mi propia experiencia, aunque me consta que el resto de los grupos tienen una dinámica educativa más o menos similar. El Miércoles 12, con fuerte viento de levante y ligero "orbayu", tres tristes figuras, de nombres Javi, Javi (en español suena igual, pero como ya tenemos nombres chinos, ahora nos llamamos distinto) y Pedro, arrastran sus cuerpos, modelados 24 horas antes bajo las expertas manos de unas masajistas coreanas, por la avenida principal del área internacional de la Universidad. Destino: El aula 104, un cubículo de unos 30 metros cuadrados donde ya ocupan sus asientos nuestros futuros compañeros. Un Iraní (muy majete, la verdad), una rusa (muy….), un turco (tonto del c.), un sirio (todavía no le he pillado el tranquillo), tres o cuatro chinos (italo-chinos), un sudafricano (este también parece majo), una alemana (como una cabra), una japonesa (…), un afgano (desnutrido y preadolescente, que dice que le gusta el Kung-fu), una mongola (de Mongolia, por supuesto), y un par de americanos (mongoles, pero de los otros). Recapitulando: Afganos junto a rusos, Sirios e Iraníes junto a un americano, Japonesa y mongoles sentaditos con los Chinos… aprender no se si aprenderemos algo, pero yo voy a estar más tenso que las cuerdas vocales de un cantaor de flamenco. De todas formas es curioso, ninguno de los países en conflicto comparten mesa (casualidad?). Entre toda esta tensión internacional, nosotros, los españolitos (y el sudafricano), nos hemos ido a un rinconcito no vaya a ser que nos caiga alguna leche de rebote. En realidad yo me he metido entre alemana y rusa, un buen sitio a fé mía, porque la teutona, aunque no es teutona, es bastante graciosa y habla chino, lo cual me viene muy bien cuando los profesores no usan el inglés, y la rusa…. la rusa….. también habla chino. En cuanto pueda cuelgo una foto del aula y de los pasillos del edificio, que no tienen desperdicio. Primera hora de clase: Aparece la profesora, de edad indeterminada (a mi todas las chinas me parecen menores de edad), unos 35 kilos en mojado, sonrisa franca y un correctísimo inglés. Clase de 1:30 minutos, sencillita y sin complicaciones para nosotros que vamos sobrados en el Hanyu. Al cabo de los 90 minutos, ha dado un repaso a casi todos los conocimientos de chino que tenía en mi haber (aún me guardo algún as en la manga, un día de estos le suelto un verbo raro de esos que me chapé cuando la gran María nos daba clase). Fin de la clase de gramática. Segunda hora de clase: uuuuuuuuyyyyy, pero que demonios le pasa a ésta en la boca? Ni una palabra en inglés. Todo chino, a una velocidad increíble y con una mala leche envidiable. Pongo cara de interés, de que lo estoy entendiendo todo y procuro no cruzar mi mirada con la suya no vaya a ser que me pregunte algo. De vez en cuando miro para atrás y compruebo que mis dos "Peng you", (coleguitas) tienen la misma cara de poker que yo. Me parece entender que la rusa trata de explicarle a la dama de hierro del encerado que en la clase hay gente que no habla chino (ya sabía yo que con esa carita tenía que ser buena persona), pero la seta esta no para de hablar en chino…. Fin de la clase, no me he enterado de nada, pero creo que no se me ha notado porque al salir la profe se pone a hablar conmigo en Chino. Vuelvo a poner la cara interés, tiro de repertorio y le suelto un "zai jian" (hasta luego) que, por supuesto, me corrige. ¿Y si me ha dicho que se quiere casar conmigo? Pues como si me cuenta el tercer misterio de fátima, porque no le he entendido nada. Lo que sí entendí fue que había que hacer deberes, que hay que entregarlos en cuadernos pequeñitos, como cuando éramos niños y que tonterías con ésta, las justas, por lo que nada más llegar al college (en realidad lo he dejado para última hora, a quién voy a engañar) he hecho los deberes, los cuales aporto como documento gráfico. De todas formas no me quejo, prefiero que me aprienten un poquito ya que me he metido 11.000 entre pecho y espalda. Hoy la cosa a sido más o menos igual, aunque con más inglés. Ha vuelto la profesora de gramática, tan sonriente ella y a continuación hemos tenido clase de "Spoken Chinese" con otra mini-chinita muy maja y con un inglés bastante correcto también. Para endulzar el mal trago de las clases, esta tarde, aprovechando que teníamos que pasarnos por la comisaría de extranjeros a solicitar un nuevo visado, he pasado por el mercado de relojes (no se si son falsificaciones o productos robados o qué) y me he regalado un Breitling por la asombrosa cantidad de 15 euros. (Precio de salida 450 Yuanes, y yo soy muy malo regateando).
Mañana nos vamos a Shanghai a darnos de alta en el consulado, por lo que probablemente estaremos un par de días desconectados. A la vuelta cuento algo sobre esa ciudad. | |
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El gallifante
11 de Septiembre, 2006, 19:27
| EL DIA QUE NOS COMIMOS UN GALLIFANTE Posteado por Javier Rubio. Comentaba en el último post que los planes para el Domingo eran un inocente paseo en bici por el lago y posiblemente una comida o cena en algún restaurante ya conocido para evitarnos sorpresas. Pues bien, parece que en China no hay lugar para los planes sencillos y sin complicaciones. A media mañana iniciamos nuestro paseo en bici, dirección: Ribera suroeste del Xihu (el famoso lago de Hangzhou que constituye la principal atracción turística de la ciudad). Todos muy animados para el paseo, salimos del College hacia las 14:00 hora local, llegamos a la puerta principal del Campus, previa foto de rigor frente a la estatua de Mao. Viramos a la derecha siguiendo la calle Yugu hacia el Sur por el estupendo carril bici con el que están equipadas las principales vías de la ciudad. El tiempo bastante bueno, otoñal y sin lluvia, temperatura perfecta, una pena que no se vea el sol. A unos 2 Km del punto de partida, la primera sorpresa, la cadena de mi bici se sale al saltar un bordillo (la calidad de la máquina no es muy buena, pero para los 20 euros que me costó, al menos rueda). Tras colocarla nuevamente en su sitio, alcanzo a mis compañeros unos 200 m más adelante, esperándome en un cruce. Optamos por el camino de la derecha, un acierto, puesto que nos lleva a la calle "LongJing", que bordea por el este las plantaciones del té del mismo nombre. Cuando uno está inmerso en semejante paisaje, paseando tranquilamente en bici, saboreando el sabor de la China que se imaginaba, lo que menos se espera es que se le vuelva a salir la cadena. Nuevamente la pongo en su sitio, pedaleo con fuerza para alcanzar a mis compañeros y, "Click", uno de los eslabones de la cadena se rompe.
A cuatro o cinco Km. del College, en la rural zona Oeste de Hangzhou y con series dificultades para hacernos entender en Chino, uno empieza a plantearse la posibilidad de mandar la bici a tomar por c, o cargar con ella a hombros hasta el Carrefour y ponérsela de pajarita al dependiente de la sección de bicicletas que se la recomendó. Y en esos momentos es cuando China te sorprende, aparece un hombrecillo vestido de uniforme (aquí en China eso no quiere decir nada, todo el mundo lleva uniforme paramilitar), y con expresión de interés y mucha amabilidad te indica que muy cerca (unos 200 m) hay un garaje de bicicletas. Con la siempre hilarante compañía de Antonio, me dirijo al taller cadena en mano y, a mitad de camino, otro operario (también de uniforme, por supuesto) me pide la cadena para ver si puede arreglármela. No le es posible, pero el gesto me sorprende y me pregunto qué haríamos en España si viéramos a un chino con su bici rota paseando por la calle, me da que nos descojonaríamos y poco más. Esta gente es distinta. Llego al taller y, en unos 30 segundos y por la exorbitante cantidad de "20 cts", el mecánico, ,que estaba echando la siesta el pobrecico, en su taller de 4 metros cuadrados, me arregla la cadena me la coloca, y nos ajusta los manillares a las bicis de los dos. Me ha agradado tanto la actitud de esta gente que con gusto le pago más del doble (5 yuanes, unos 50 cts de euro) y vuelvo con Antonio y una sonrisa de oreja a oreja, (yo que no sonrío ni en las fotos de las bautizos), a encontrarme con el resto del grupo, que descansa en la terraza de un restaurante donde planean comer. Así como en la ciudad conseguimos hacernos entender en Chino (a duras penas, pero lo conseguimos), en las afueras nos resulta mucho más difícil, y acabamos pidiendo "Chaofan" (Una suerte de arroz con verduras y huevo batido frito) que sabemos que es benevolente con nuestro sistema digestivo. Mientras esperamos la comida tenemos ocasión de presenciar una procesión de parejas de recién casados, curiosamente tanto ellas como ellos vestidos de blanco inmaculado. El Chaofan no falla, aceptable de sabor e inocuo como siempre. No obstante, en el restaurante vemos otros platos mucho más amenazadores, como el que se ve en este recipiente de cristal. Yo creía que era vino, pero al final no sé si se comía, se bebía, había que frotárselo por las ingles o qué, porque el camarero no paraba de decirnos (yo diría que con cara de susto) que no era para beber. Seguimos el paseo y un kilómetro más adelante mi cadena vuelve a salirse y a hacer ruidos raros. Empieza a llover, así que un pequeño grupo damos la vuelta mientras los más aventureros siguen camino para ver la pagoda del sur del lago. Aquí acaba mi relato de la excursión en bici, a lo mejor alguno de los que siguió la ruta se anima a postear el resto, yo me volví al College a paso de tortuga para no cargarme la cadena otra vez. Igual que hay aventureros en la bici, algunos somos más osados en la comida. Por la noche, por eso de no alejarnos mucho de la Universidad porque el Lunes empezaban las clases, decidimos ir a cenar a un restaurante que se estaba convirtiendo en habitual para nosotros. Y digo "estaba", porque tras la experiencia de anoche a mi se me han quitado las ganas.
El personal es amabilísimo, una camarera y un camarero corrigen nuestro chino, nos enseñan cosas e incluso posan para nuestros vídeos de aprendizaje culinario. Anoche, siguiendo la recomendación de uno de los camareros, decidimos improvisar en el menú y probar un par de carnes guisadas que no tenían mala pinta. La primera tenía un pase, aunque el aroma a anís para mí era excesivo, pero el segundo bicho que nos comimos… No se, creo que me ha hecho brotar pelo en el estómago, porque desde ayer vivo sin vivir en mí, o más bien, algo vive dentro de mí. Ese "algo", mata las horas en la oscuridad de mi cavidad abdominal jugando al fútbol con mi estómago, haciendo ganchillo con mi colon y amasando incesantemente mi duodeno. El bicho en cuestión no lo hemos podido identificar porque, a tenor de las explicaciones del camarero, lo |
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